Los magnicidios han cambiado el devenir del mundo.

México, 15 Ago (Notimex).- El asesinato de personalidades de la
política, las artes y los negocios, cuya historia se remonta a las
primeras civilizaciones, no sólo han marcado a una nación entera,
sino que ha cambiado su curso e incluso el devenir del mundo.

El siglo XX fue una secuencia de asesinatos que cambiaron el
curso de la historia y alteraron los procesos culturales de diversos
pueblos y del mundo, entre estos: La Primera Guerra Mundial o la
desintegración de movimientos sociales, principalmente en América,
según se relata en un reportaje publicado en el más reciente número
de la revista “Quo”.

John F. Kennedy, Ernesto “Che” Guevara, Mahatma Gandhi (Mohandas
Karamchand Gandhi), Martin Luther King, Malcom X, Francisco I.
Madero; Luis Donaldo Colosio, Nicolás II, León Trotsky, John Lennon y
el archiduque Francisco Fernando, son tan sólo algunos personajes de
la historia, cuyas vidas terminaron de manera violenta.

De acuerdo con diversos historiadores, el término magnicido
aparace por primera vez en 1090 después de Cristo, cuando se fundó en
Siria la fraternidad islámica de los Asesinos, por Hasan Sabbah,
aunque esta práctica había existido desde época temprana.

Uno de los incidentes más famosos tuvo como protagonista al
líder militar y político romano, Cayo Julio César, quien fue
asesinado en el Senado, a manos de sus compañeros el 15 de marzo del
año 44 a. C.

La conspiración fue encabezada por Marco Junio Bruto, Décimo
Bruto, Cayo Casio Longino y 57 senadores más, quienes luchaban, entre
otros motivos, por la salvación de la República.

A lo largo del siglo XX, uno de los magnicidos que tuvo mayor
relevancia en el mundo, fue el asesinato del archiduque Francisco
Fernando, sobrino y sucesor del emperador austriaco Francisco José I,
añadió “Quo”.

La rivalidad que existía en aquella época entre los miembros de
la “Triple Entente” (Francia y los imperios británico y ruso) y la
“Triple Alianza” (imperios otomano y austrohúngaro e Italia) por la
posesión y extensión de su territorio, derivó en el asesinato del
archiduque.

De acuerdo con “Quo”, bajo el título “Magnicidios del Siglo XX”,
el heredero al trono imperial astrohúngaro, fue asesinado el 28 de
junio de 1914, en Sarajevo, por el estudiante Gavrilo Princip,
perteneciente a la organización paneslavista “Mano Negra”.

Sigue
Los magnicidios han/dos/Negra”.
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El hecho generó una reacción en cadena que culminó con la
Primera Guerra Mundial (1914-1918), en la que estuvieron involucrados
32 países, 28 de ellos eran aliados, entre ellos Francia, los
imperios británico y ruso, Canadá, Estados Unidos, Portugal, Japón,
así como Italia que había abandonado la Triple Alianza.

Este grupo se enfrentó a la coalición de las “Potencias
Centrales”, integrada por los imperios austrohúngaro, alemán y turco,
acompañados por Bulgaria, el conflicto bélico culminó en 1918 con la
victoria de los países aliados.

La historia de los magnicidios en el siglo XX continúa con la
muerte del líder político ruso, León Trotsky, quien para 1922 era uno
de los héroes de la Unión Soviética, por haber creado el Ejército
Rojo y haber ejercido funciones como comisario de Guerra y de Asuntos
Exteriores (ministro) en los difíciles años de la Primera Guerra
Mundial, entre otros rubros.

Tras la muerte del dirigente soviético Vladimir Ilyich Lenin, en
enero de 1924, se desató en la URSS una lucha intestina por suceder
al gran líder, cuya disputa es ganada por José Stalin, quien asume el
poder a mediados de 1920.

Stalin, que se hizo llamar “El padrecito de todos los pueblos”,
consideró a Trotsky como su principal enemigo y en 1929 inició una
campaña de persecución en su contra.

Luego de realizar un largo peregrinaje por todo el mundo para
salvar su vida, finalmente Trotsky es asesinado en la Ciudad de
México el 27 de agosto de 1940, a manos del español Ramón Mercader
del Río o Jacques Monrad. En mayo de ese año sufrió un atentado, del
que salió ileso.

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