No enjaulen a los que piensan diferente

La oposición abierta, el derecho a cuestionar a los que detentan el poder, es uno de los pilares de cualquier democracia saludable.

Las convenciones demócrata y republicana pondrán a prueba el compromiso de los dos partidos políticos dominantes de Estados Unidos con la largamente sostenida tradición de discrepar. El asunto no tiene buen pronóstico.

La filial local de CBS News en Denver acaba de revelar que la ciudad planea encerrar a los manifestantes que sean arrestados durante la Convención Nacional Demócrata en un depósito con jaulas recubiertas con alambre de púa y carteles que amenazan con el uso de armas paralizantes.

Mientras tanto, un juez federal dictaminó que es legal la delimitación de una zona de protesta, a pesar de que los manifestantes aseguran que estarán demasiado lejos de los delegados demócratas como para hacerse oír.

El completo espectro de las fuerzas policiales y militares también estará disponible para la Convención Nacional Demócrata en Denver; muchas de estas unidades estarán coordinadas a través de un “centro de fusión.” Como consecuencia del sistema de seguridad nacional posterior al 11-S, estos centros están surgiendo en todo el país.

Erin Rosa, del periódico online Colorado Independent, publicó recientemente un informe sobre el centro de fusión de Denver, que compartirá información con el Servicio Secreto estadounidense, el FBI y el Comando Norte de Estados Unidos.

El centro se ha creado para reunir y distribuir “información de inteligencia” sobre “actividades sospechosas,” que, según Erin Rosa plantea, “puede englobar cosas como hacer fotos o tomar notas. La definición es muy amplia.”

Los defensores de los derechos civiles temen que el centro de fusión permita el espionaje sin órdenes judiciales de manifestantes que harán uso durante la convención de los derechos garantizados por la Primera Enmienda.

Documentos obtenidos por I-Witness Video, un grupo que documenta las manifestaciones y los abusos policiales, han revelado que la CIA y la Agencia de Inteligencia para la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) recibían información de inteligencia sobre las manifestaciones que tenían lugar en la Convención Nacional Republicana de 2004 celebrada en Nueva York.

El problema cada vez mayor es que los manifestantes legales y pacíficos terminan apareciendo en bases de datos y listas de vigilancia federales que tienen escasa supervisión legal.

El ex agente del FBI Mike German es ahora asesor sobre políticas de seguridad nacional para la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). German dijo: “No está claro quién está realmente al mando y qué normativa se aplica a la información que está siendo recopilada, compartida y distribuida a través de estos centros de fusión.”

Recientemente se ha hecho público que la policía del estado de Maryland se había infiltrado en grupos como Baltimore Coalition Against the Death Penalty (Coalición de Baltimore Contra la Pena de Muerte).

German explica de qué forma las funciones de la policía se extienden “más allá de sus funciones regulares de velar por el cumplimiento de la ley, y los policías se empiezan a convertir en recopiladores de información de inteligencia contra grupos de manifestantes.

Los informes que hemos obtenido… dejan claro que no había indicio de ningún tipo de actividad criminal. Y, sin embargo, la investigación prosiguió durante 14 meses y los informes fueron volcados a una base de datos federal. …

Cuando se autoriza a todas estas agencias a salir a la calle y comenzar a recopilar toda esa información y guardarla en lugares accesibles para los servicios de inteligencia, se trata de una un asunto muy peligroso para nuestra democracia.”

Después de que Barack Obama se convirtiera en el virtual candidato demócrata, la coalición de grupos de protesta de Denver se partió, ya que la motivación original de muchas de estas personas para manifestarse era la prevista nominación de Hillary Clinton, una candidata de

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