Pierde Latinoamérica peso y poder en El Vaticano

Por Andrés Beltramo Alvarez.

Ciudad del Vaticano.- Latinoamérica ha perdido presencia, poder, peso e influencia en El Vaticano en los tres años del pontificado de Benedicto XVI, quien parece tener otras prioridades pastorales.

Tras la predilección mostrada por el Papa Juan Pablo II con el llamado “Continente de la esperanza”, ahora Joseph Ratzinger y sus cercanos asesores decidieron cambiar apuestas y enfocar sus baterías en otras direcciones.

Esto se ha traducido en acciones concretas: pocos prelados de esa parte del mundo recibieron nombramientos en la Curia Romana mientras algunos de los latinoamericanos más destacados fueron desplazados de puestos de mayor importancia.

En contraparte, la burocracia vaticana se “alemanizó” e “italianizó” de la mano de Ratzinger y su principal colaborador, el cardenal genovés Tarcisio Bertone, quienes colocaron a personalidades de confianza a la cabeza de los ministerios pontificios.

De una Curia de Roma (el “batallón” de funcionarios, asesores, secretarios y oficiales que trabajan para el Papa) la cual posee más de dos mil miembros sólo unos 70 son latinoamericanos, es decir, apena un 3.5 por ciento del total.

De ellos, paradójicamente, la mayor cantidad no proviene de los países numéricamente más católicos del continente: Brasil y México, sino de Argentina, donde la Iglesia católica lleva años de crisis de “producción” de fieles.

Los mexicanos en El Vaticano suman unos 18, el más importante de ellos es el presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, el cardenal Javier Lozano Barragán.

Otros dos purpurados que antes ocupaban puestos claves dentro de la burocracia papal y que salieron de escena por diversas razones son los colombianos Darío Castrillón Hoyos y Alfonso López Trujillo.

El primero de ellos era prefecto de la Congregación para el Clero y fue desplazado también por otro latinoamericano (brasileño) pero de mucho menor perfil, el cardenal Claudio Hummes, ex arzobispo de Sao Paulo.

López Trujillo, ex presidente del Pontificio Consejo para la Familia, falleció en abril pasado; su sucesor se esperaba viniera de la misma región del mundo pero finalmente fue elegido para tal encargo el italiano Ennio Antonelli.

Uno de los puestos más cercanos al Papa –sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado- era ocupado por un argentino, Leonardo Sandri, quien fue sustituido por el italiano Fernando Filoni.

Por dejar su puesto Sandri fue elevado a la dignidad de cardenal y asignado a la prefectura de la Congregación para las Iglesias Orientales.

Junto a los cambios, diversos gestos de Benedicto XVI han demostrado una y otra vez que su atención no está en América Latina: en su primer encuentro con la prensa como Papa en abril de 2005 “olvidó” hablar en español.

A menudo se pronuncia públicamente a favor de poblaciones martirizadas por conflictos políticos, sociales o desastres naturales en Asia, Oceanía y Medio Oriente pero no utiliza el mismo criterio para países americanos.

Por ejemplo en noviembre de 2007, cuando unas feroces inundaciones dejaron más de un millón de damnificados en Tabasco (México) nada señaló durante el rezo del Angelus donde sí mandó su cercanía a las víctimas de un accidente de tránsito en Portugal.

El último episodio de esta situación parece ser el anuncio del vocero del Vaticano, Federico Lombardi, quien anunció el rechazo del Papa a la invitación para que visite México en enero de 2009 para la Jornada Mundial de las Familias.

Será la primera ocasión en sus casi cuatro años de pontificado que Benedicto XVI rechace asistir a una de las citas “obligadas”; un encuentro al cual, según la tradición, no puede fallar el líder máximo de la Iglesia Católica.

NOTIMEX

You must be logged in to post a comment Login