Rinde muestra fotográfica tributo al diplomático Gilberto Bosques.

* Salvó a miles de judíos y españoles republicanos

Veracruz, 19 Ago (Notimex).- La memoria del diplomático mexicano
Gilberto Bosques Saldívar, quien salvó a miles de judíos y españoles
republicanos, fue recuperada en México con una muestra fotográfica en
su honor, la cual podrá apreciase a partir del jueves, en el
Instituto Veracruzano de Cultura (Ivec).

De acuerdo con los organizadores, se trata de 120 gráficas que
ilustran la forma en que este diplomático cambió el destino de por lo
menos 20 mil españoles republicanos que se refugiaron en Francia tras
la Guerra Civil, y salvó de los nazis a miles de judíos, cuando era
cónsul general de México en el país galo.

Auspiciada por el gobierno veracruzano, en coordinación con el
Museo Histórico Judío y del Holocausto Tuvie Maizeil, así como la
B.NAI B.RITH México, A.C., la exhibición, denominada “Embajador, un
hombre de todos los tiempos” forma parte del acervo privado de la
familia Bosques y de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a la que
sirvió el diplomático también en Cuba, Portugal, Finlandia y Suecia.

En su natal Chiautla, Puebla, Bosques, de apenas nueve años de
edad, vivió el levantamiento contra el dictador Porfirio Díaz, lo que
lo estimuló a tomar conciencia de los problemas sociales, recuerda su
hija Laura, en declaraciones recientes.

Fue en 1938, cuando el general Lázaro Cárdenas, entonces
Presidente de la República, lo nombró cónsul general en París, en ese
cargo es cuando tuvo oportunidad a ayudar a los judíos.”No hay un
dato exacto del número de personas a quienes ayudó, pero fueron
varios miles”, asegura la mujer de 82 años.

Recuerda que la labor diplomática de salvación fue dirigida
principalmente a la protección de los españoles refugiados de la
España del dictador Francisco Franco.

Entre los beneficiados por Bosques destacan figuras como Max
Aub, María Zambrano y Miguel Altolaguirre, así como el pintor de
origen austriaco Wolfgang Paalen.

En 1942, el embajador Bosques fue trasladado a Marsella y como
cónsul de México en esa ciudad, intensificó su labor en beneficio de
los republicanos, que languidecían en campos de refugiados en el sur
francés.

La representación diplomática mexicana fue asaltada por las
tropas alemanas ese mismo año. El diplomático y su familia fueron
arrestados en febrero y confinados en los Pirineos, los trasladaron
al centro de Francia y luego a Alemania, donde fueron canjeados por
prisioneros en Lisboa.

De Lisboa partieron a Nueva York y desde ahí, Gilberto Bosques
Saldívar y su familia llegaron a México, donde la comunidad judía y
unos siete mil españoles les otorgaron “gran recepción” en la
estación Balbuena como agradecimiento a todo lo que logró hacer por
ellos.

Más tarde, el presidente Manuel Avila Camacho lo envió a Lisboa,
donde siguió protegiendo a los españoles que el régimen franquista
había forzado al exilio.

La labor humanitaria de Gilberto Bosques también registra
capítulos destacados en relación con Cuba, pues facilitó que México
otorgara asilo a Raúl Castro en los años 50 y que Fidel Castro
obtuviera un visado mexicano tras ser liberado el 15 de mayo de 1955
del penal de la isla de Pinos, gracias a una amnistía.

En Viena, una calle lleva el nombre de Bosques y en México la
Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal tiene planes para
que una arteria también luzca su nombre.

La exposición permanecerá en la Sala Oriente de la sede del Ivec
hasta el 28 de octubre próximo.

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