Resguardan en museo primer directorio de Compañía Telefónica Mexicana.

México, 20 Ago (Notimex).- El primer directorio de la Compañía
Telefónica Mexicana es una de las joyas que resguarda el Centro de
Estudios de Historia de México y entre sus suscriptores aparecen
productores de muebles, agencias de cambios, tarifas y recorridos de
ferrocarriles.

Destaca una publicación del Museo Soumaya que el teléfono, como
medio de comunicación, debía su éxito a lo privado, pues todo
suscriptor “tiene derecho a hablar con los demás cuando quiera y con
el mayor secreto”.

En las páginas del directorio se afirmaba que el uso de este
mismo era público, en el cual aparecían casi en su totalidad nombres
de caballeros y negocios. En casos contados, nombres de mujeres, a
los cuales se les colocaba el apelativo “Señora”.

Entre sus primeros suscriptores de 1891 destacan el periódico
“El Universal”, “Escuela de Medicina”, seis líneas de ferrocarriles,
las “Fábricas de Francia”, 15 garitas y particulares.

Destacan también Manuel Romero Rubio, secretario de Gobernación
y suegro de Porfirio Díaz; José Ives Limantour, secretario de
Hacienda; Ramón Prida, director de “El Universal” y Guillermo
Valleto, connotado fotógrafo mexicano, entre otros.

El itinerario del Ferrocarril Interoceánico cuenta con una
pagina para avisar sobre sus líneas, estaciones, trenes locales y
costos.

Luego, durante el México moderno, franceses y españoles abrieron
negocios de todo tipo y tamaño; mientras que grandes consorcios
estadounidenses y británicos invirtieron en los ferrocarriles, la
naciente industria eléctrica y las comunicaciones.

A finales del siglo XIX, la capital del país era el foco de un
proceso económico y cultural similar al desarrollo que se vivió en
San Petersburgo, en la Rusia zarista, que el historiados Marshall
Berman describió como un pseudo modernización impulsada desde el
gobierno de Porfirio Díaz.

De acuerdo al directorio, la Compañía Telefónica Mexicana se
ubicaba en santa Isabel 64, calle sur 9 en la Ciudad de México, y que
en ese momento su gerente general fue J.E. Torbert.

También destaca que en 1892 se abrió otra oficina en Tacubaya,
de la que dependían los números ubicados al sur de la Ciudad de
México y en los suburbios Mixcoac, San Angel, San Jacinto, San Pedro
de los Pinos e incluso santa Fe.

Sus páginas están diagramadas a dos columnas y los márgenes de
la caja tipográfica se utilizan para anunciar especiales.

El documento estuvo en poder de Emilio Carrillo Gamboa,
presidente de Teléfonos de México de 1975 a 1987, quien a su vez lo
donó, como se indica en la solapa del directorio, en diciembre de
1975.

Finalmente, los teléfonos de los grandes almacenes de modas y
los sitios de reunión para caballeros como el Jockey Club aparecen en
este directorio y constituyen una referencia de primera mano sobre la
ubicación de los lugares.

“El Nuevo Mundo” (Monterrilla y Capuchinas), “El Puerto de
Liverpool” (San Bernardo y Callejuela), “El Puerto de Veracruz”
(Monterrilla 8), “Reynaud y Cía” (5 de mayo y empedradillo),
“Sorpresa y primavera unidas” (Primera de plateros y palma).

La vida finisecular de la capital mexicana, donde ya se percibe
el deseo modernizador de sus habitantes, se revela en los versos del
poema “La duquesa Job”, de Manuel Gutiérrez Nájera.

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