Resguardan de la lluvia ácida a San Juan de Ulúa y El Tajín.

México, 21 Ago (Notimex).- Expertos del Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH) y de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM) trabajan en la investigación de nuevos materiales y
técnicas de conservación del patrimonio cultural de México, afectado
por la contaminación ambiental y la lluvia ácida.

El proyecto consiste en evaluar el nivel de acidez del aire para
conocer las consecuencias de la lluvia ácida en edificios como el de
San Juan de Ulúa y El Tajín, en Veracruz, para implementar nuevas
técnicas de restauración en los sitios históricos afectados por
dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, y el trióxido de azufre que
transporta el viento provocando daños en los edificios.

La Sección de Contaminación Ambiental (SCA) del Centro de
Ciencias de la Atmósfera, de la UNAM, a cargo del investigador
Humberto Bravo Alvarez, es la instancia que estudia los efectos que
causa la deposición ácida en el material calizo de las construcciones
investigadas.

Desde hace cuatro años, Bravo y su equipo iniciaron el trabajo
en la zona de El Tajín, donde tomaron muestras de lluvia, tanto seca
(partículas) como húmeda (precipitación pluvial) para medir además de
la cantidad de agua que precipitó, su nivel de cloro, sulfatos y
nitratos para así determinar y caracterizar la acidez.

Una vez hecho este análisis, se fabricó lluvia sintética en la
cámara de interporismo acelerado que tiene la UNAM, para luego
aplicarla muestras naturales de roca de El Tajín y observar los daños
que ésta podría ocasionar en el patrimonio en 10 años.

También se simuló la temperatura del lugar, la radiación solar y
la cantidad de precipitación, lo anterior con la finalidad de
establecer las bases para que los conservadores y restauradores
apliquen otros métodos de preservación y así se resguarde mejor la
memoria histórica, pese a las condiciones ambientales.

Este tipo de estudios se aplican actualmente en el fuerte de San
Juan de Ulúa. Diariamente, la bióloga Pilar Ponce Jiménez, adscrita
al departamento de Conservación del Centro INAH- Veracruz, recolecta
muestras de precipitación seca y lluvia en el techo de la Casa del
Gobernador -ubicada dentro del fuerte-.

Ahí se localiza la estación recolectora, que consiste en un
pluviómetro (aparato que mide la cantidad de lluvia que cae en
milímetros), un termómetro de máxima y mínima, además de un
muestreador de deposición seca y húmeda.

El impacto que ha provocado la lluvia ácida en la fortaleza es,
de acuerdo con Ponce Jiménez, la aparición de estalactitas y
estalagmitas ocasionando con ello la pérdida paulatina del material
calizo.

“Los ácidos fuertes como el sulfúrico (componentes de la lluvia
ácida) actúan sobre el carbonato de calcio que conforman las piedras
calizas, convirtiéndolo en sulfato de calcio soluble, lo mismo ocurre
con las piedras de coral (material con el que está hecho la gran
parte del Fuerte), es decir, la piedra se deshace y comienza una
pérdida mínima del material”, explicó Ponce.

Reconoció la importancia de este tipo de investigaciones para
mejorar las técnicas de conservación, ya que, afirmó, no sólo San
Juan de Ulúa y el Tajín son los únicos monumentos afectados por la
lluvia ácida, pues existen un gran número de zonas arqueológicas en
el área del Golfo que son susceptibles a este fenómeno.

Incluso, señaló que en Egipto, las pirámides de Giza también
resultan afectadas por la acidez, y lo mismo sucede con algunos
monumentos, como el de Buda, en China.

“El INAH planea diversas acciones para restaurar la fortaleza,
lo importante es que a partir de este tipo de estudios se están
diseñando nuevas estrategias para la conservación, y una intervención
más acertada del Patrimonio Cultural, además tenemos más información
sobre materiales con la capacidad de neutralizar la acidez presente
en la lluvia y sobre la periodicidad con que éstos deben renovarse”,
concluyó.

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