Estrellas: Phelps, Bolt y el resto de los mortales

PEKIN (AFP) – Usain Bolt y Michael Phelps acapararon la atención con sus proezas siderales pero no fueron las únicas estrellas que brillaron con luz propia en estos Juegos Olímpicos de Pekín-2008.

Algunas, como el basquetbolista Kobe Bryant, el tenista Rafael Nadal o el futbolista Leo Messi, eran inmensamente famosas antes de conquistar el oro olímpico y provocaron el delirio de público y de atletas en cada una de sus apariciones. Otras eran ‘anónimas’ o menos conocidas y se hicieron un nombre.

En el mismo tartán del Estadio Olímpico donde el jamaicano escribió su leyenda con un triplete de oros en 100, 200 y relevos 4×100 m -y otras tantas plusmarcas mundiales- los pequeños gigantes etíopes Kenenisa Bekele y Turunesh Dibaba lograron un inédito y no menos impresionante ‘doble doble’ en el fondo.

Sin los alardes del velocista, la discreta Dibaba entrará en la historia como la primera mujer en hacer el doblete 5.000-10.000 metros, gesta que el tímido Bekele selló también entre los hombres por primera vez en 20 años.

Anunciada como una de las figuras de los Juegos, la ‘diva’ de la pértiga, Yelena Isinbayeva no defraudó. La rusa ganó su segundo oro olímpico consecutivo volando sobre el “Nido del Pájaro” hasta un nuevo récord mundial (5,05m).

Mención especial merecen también los otros velocistas de Jamaica, encabezados por Shelly-Ann Fraser y Veronica Campbell-Brown, que con sus victorias en 100 y 200 m contribuyeron al cuarto ‘Grand Slam’ de la historia en el sprint, y el primero para la pequeña isla caribeña.

Como Bolt, Phelps también tiene mucho que agradecer a sus compañeros, y en particular Jason Lezak, sin el cual nunca habría podido establecer el récord de ocho oros en una misma edición, que le quitó a Mark Spitz.

Lezak, a quien probablemente nadie recordará pasados los Juegos, protagonizó una increíble remontada en la final de los relevos 4×100 para superar a un equipo de Francia encaminado a una victoria segura en la misma pared.

El ‘Cubo de Agua’ dejó también para la memoria dos nombres de mujer. El primero, el de la australiana Stephanie Rice, que fue la más laureada con tres oros (200m/400m estilos y 4x200m libres), y el segundo el de la incombustible Dara Torres.

A sus 41 años, la estadounidense que nada contra el tiempo se llevó tres platas de China y entró en la historia como la primera nadadora que sube a un podio olímpico en cinco ediciones de los Juegos, igualando además por número de metales a su compatriota Jenny Thompson en el medallero de todos los tiempos.

Fuera de los dos principales deportes, el ‘escocés volador’ Chris Hoy lideró al poderoso combinado británico que conquistó siete de los diez oros posibles en ciclismo, con tres títulos en velocidad individual y por equipos y keirin, que se suman a otro conseguido en Atenas hace cuatro años.

En remo, la rumana Georgeta Andrunache entró en la leyenda con una quinta medalla olímpica, igualando el récord mítico de su compatriota su compatriota Elisabeta Lipa y del británico Steve Redgrave.

En esgrima, la italiana Valentina Vezzali devino la primera esgrimista de la historia en lograr un triplete dorado en su deporte tras ganar el torneo de florete por tercera vez consecutiva.

Y en gimnasia, Li Xiaopeng lideró al equipo anfitrión a la mayor cosecha dorada de la historia y con dos títulos olímpicos que se suman a los dos que ya tenía en su cajón puede presumir ahora del mejor palmarés de la historia de un gimnasta del país organizador, por delante del legendario Li Ning.

Pero el cuadro de honor de estos Juegos estaría incompleto sin la sudafricana Natalie du Toit y la polaca Natalia Partyka, que aunque no se llevaron medallas, fueron las dos primeras competidoras minusválidas que participaron en unos Juegos Olímpicos. Ellas también son estrellas.

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