Sandinistas atacados con las nuevas armas del imperio

Nicaragua fue una de las primeras víctimas del corolario ideado por Teodoro Roosevelt para la doctrina Monroe:

“La adhesión de Estados Unidos a la doctrina de —América para los americanos, puede obligarnos, aunque en contra de nuestros deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional”.

Es decir, para ocupar una nación latinoamericana no hacía falta una potencia europea, bastaban los ejércitos del imperio norteamericano.

Del mismo modo en que hoy el imperio tirotea contra el Alba o contra el Mercosur, hacia 1909 impidieron que el presidente José Santos Zelaya concretara una unión centroamericana.

Cuando Zelaya rechazó un soborno de 15 millones de dólares, Washington financió la revolución de Adolfo Díaz, ex contable de una casa comercial de Pittsburgh, que triunfó apoyado por la marina norteamericana.

Cuando el pueblo se rebeló contra Díaz, desembarcaron los marines a las órdenes del comandante Smedlay D. Butler. Las tropas estadounidenses se quedarían hasta 1925.

Los historiadores estadounidenses han demostrado claramente que la expedición de Butler en 1912 fue concebida en gran parte para proteger los intereses de dos bancas: la Brown Brothers & Co. y la J. & W. Seligman & Co.

El interés en Nicaragua datada de tres cuartos de siglo antes, cuando en 1839 el presidente Martin van Buren había pensado construir un canal y establecer una fuerte base naval en la zona.

En ese tiempo, se produjo el tantas veces citado asedio a Centroamérica del recordado filibustero William Walker, cuyas aventuras terminaron ante un paredón de fusilamiento en Tegucigalpa, el 12 de septiembre de 1860.

Cambian los métodos, pero no el afán imperialista
Invadida por los marines del imperio, agredida por filibusteros a sueldo de Wall Street, ocupada por una Guardia Nacional somocista que hacía de fuerza de ocupación extranjera, las agresiones contra Nicaragua no cesan, sólo cambian de cariz.

Entre 1984 y 1989 el imperio intervino en el proceso electoral nicaragüense para sacar del poder a los sandinistas. Para ello invirtió mil millones de dólares en la coalición opositora (primero Coordinadora Democrática de Nicaragua y luego Partido Uno).

La candidata, Violeta Chamorro, obtuvo una discutible victoria manchada por los dólares y la influencia de Estados Unidos.

El Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy / NED), establecido por el Congreso norteamericano como una alternativa a la CIA, hizo una virulenta campaña contra el sandinismo derrocando a un gobierno electo y popular con la coartada de “promover la democracia”.

Otra vez la NED carga contra los sandinistas
Precisamente una personera de la NED, Gloria Rubín, fue la que abrió el fuego de la prensa adicta al imperio en todo el continente contra el sandinismo.

La excusa —nunca falta una— fue el remanido culebrón de Zoilamérica Narváez, un continuado insulto que hacen las feministas a la poetisa Rosario Murillo, primera dama y esposa de Daniel Ortega.

Del mismo modo que la AFL-CIO utiliza como coartada el sindicalismo para sus actividades anti-sindicales en el Tercer Mundo, el feminismo cooptado de Gloria Rubín y sus secuaces tiene un frondoso historial de actividades anti-feministas en Paraguay.

Una característica resaltante del “feminismo” que lidera Gloria Rubín, es hacer blanco a las mujeres de sus campañas de desprestigio.

Una de las víctimas más recientes fue la presidenta argentina Cristina Kirchner, cotidianamente denigrada desde la radio de la “feminista” secretaria de la mujer del clérigo-presidente Fernando Lugo.

Regularmente la radioemisora dedica improperios e insultos a la mandataria argentina, y se vale de un corresponsal en Buenos Aires que acopia toda la información negativa posible, real o ficticia, para disparar sus dardos contra el gobierno de Buenos Aires.

Durante las elecciones que el 20 de abril g

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