.Atrapó Dominique Ingres en sus lienzos imágenes del siglo XVIII.

México, 28 Ago (Notimex).- Autor de obras como “La gran
odalisca”, “La fuente” y “El baño turco”, así como retratos, dibujos,
composiciones históricas y religiosas, el francés de Dominique Ingres
ha pasado a la historia del arte como un genio de la pintura a más de
dos siglos de su nacimiento.

Ingres, cuyo estilo pictórico fue bautizado como “ingrismo”, fue
un destacado exponente del romanticismo por sus temas, su trazo
abstracto y las tintas planas de intenso colorido, en cuya vasta obra
se advierte un estilo trovador y orientalista.

Jean Auguste Dominique Ingres, su nombre completo, nació el 29
de agosto de 1780. De su obra destacan esencialmente tres géneros: la
pintura histórica, retratos y desnudos.

De la primera, de su estancia en Italia, destacan: “Juana de
Arco en la coronación de Carlos VII” (1854), “La muerte de Leonardo
da Vinci” (1818) y “La imposición del Toisón de Oro al duque de
Berwick”.

La segunda fue la época de los retratos y aunque él consideró
este género como menor durante su juventud, destacan obras como
“Mademoiselle Caroline Riviere” (1806), “Monsieur Bertin” (1832) o
“Madame Moitessier” (1856).

Pese a ello, la prodigiosa galería de retratos que Dominique
Ingres dejó constituye un valioso testimonio de la sociedad noble y
burguesa de su tiempo, del espíritu y las costumbres de una
determinada clase a la que él pertenecía reflejando las virtudes y
los límites.

La tercera fue de los desnudos femeninos, de líneas sinuosas,
dibujo exacto y pureza de formas como son: “La bañista (1808) y “La
gran odalisca” (1814).

Asimismo, un ejemplo del estilo orientalista del pintor es “El
baño turco” (1862), que retrata a un grupo de mujeres desnudas en un
harén.

A pesar de que su padre fue un escultor de pocas aptitudes, supo
reconocer en su hijo su talento pictórico y rápidamente favoreció sus
aspiraciones artísticas.

A los 11 años de edad ingresó a la Academia de Toulouse (1791) y
se formó con maestros como el pintor Roques y el escultor Vigan.

Sigue
Atrapó Dominique. dos. Vigan.

En 1796 se fue a París para estudiar bajo la dirección de David,
pero su frío clasicismo no encajaba en el ideal de belleza que él
tenía, fundado en las difíciles armonías de líneas y colores.

En 1801 ganó el primer Premio de Roma con “Aquiles recibiendo a
los embajadores de Agamenón”. Realizó numerosos dibujos y retratos,
como “La familia Riviére” (1805, “Granet”, “La hermosa Celia” y
“Napoleón entronizado” (1806).

En ese mismo año se marchó a Roma, donde permaneció 18 años, y
ahí descubrió a Rafael Sanzio y el Quattrocento italiano, los cuales
marcarían definitivamente su estilo.

Voluptuosos desnudos femeninos como “La bañista”, lo mismo que
paisajes, dibujos, retratos y composiciones históricas o religiosas
tratadas al modo de las mitologías históricas, hablaban de su fecundo
trabajo.

Además de las citadas “La virgen de la hostia”, “Jesús entre sus
doctores” y “Cristo entregando a San Pedro las llaves del reino”
(1820).

En 1813 se casó con Madeleine Chapelle, a la que dedicó la obra:
“Il fidanzamento di Raffaello”, en la que el pintor italiano
incorporó a la supuesta amante de Rafael, la famosa Fornarina.

La caída de Napoleón, las dificultades económicas y familiares
significan para Ingres un periodo bastante mísero durante el cual
pintó con desgano todo el trabajo que le fue solicitado.

En 1820 se instaló en Florencia y, con la presentación en
Francia, de su lienzo “El voto de Luis XIII” (1824), realizado para
la Catedral de Montauban, alcanzó un éxito clamoroso en los salones
de París.

Más tarde fue nombrado vicepresidente de la Escuela de Bellas
Artes de París y después presidente (1833), además de director de la
Academia de Francia en Roma (1834-1840)

En 1841 regresó a París donde obtuvo una acogida triunfal y se
le encargó la decoración de las vidrieras de la Capilla de Notre
Dame.

En 1845 le concedieron

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