Musicalizará Deborah Silberer el ciclo del cineasta Yasujiro Ozu. Algo mágico, llevar la batuta musical de una obra visual, afirma.

México, 28 Ago (Notimex).- Para Deborah Silberer, la
musicalización en vivo de una película responde a una tradición casi
tribal que evoca aquellos días de la antigüedad cuando las personas
se reunían alrededor del fuego y escuchaban narraciones acompañadas
de cantos y composiciones sonoras.

“Hay algo mágico en el hecho de llevar la batuta del impacto
musical de una obra visual. En una película cada secuencia tiene un
significado y una búsqueda, y las variaciones de cada instrumento, en
mi caso el piano, deben responder a ello como si se trataran del alma
misma de la realización”, aseguró.

La pianista heredó el gusto por la musicalización
cinematográfica de su abuelo, el músico Eugen Silberer, nacido en
Bucarest, quien en la primera etapa del cine silente en Europa
acompañó innumerables funciones en los cinematógrafos de varias
ciudades.

Décadas después, Deborah Silberer continúa manteniendo vivo ese
legado, participando actualmente en los ciclos que organiza la
Cineteca Nacional con proyecciones de clásicos del cine silente.

La pianista acompañará la proyección de la cinta Maridos Ciegos,
de Erich von Stroheim, que clausura la retrospectiva de cine mudo en
este recinto y durante el mes de septiembre participará en cuatro
funciones del ciclo dedicado al cineasta japonés Yasujiro Ozu.

“Estoy emocionada ante el reto de acompañar musicalmente las
producciones de uno de los cineastas más reconocidos de oriente,
quien aportó al mundo todo un estilo visual y una perspectiva alejada
de las temáticas convencionales”, añadió.

Afirmó que en el cine de Ozu hay una gran tradición de la visión
existencial que prevalece en oriente con respecto a la vida en
comunidad, la naturaleza y la cultura empalmada con las tradiciones.

“Para las funciones en vivo de este ciclo -dijo- voy a tratar de
crear diversos marcos sonoros, algunos de ellos con el sonido del
piano tradicional y otras apoyándome en las cuerdas del mismo
instrumento”.

Aseguró que en la musicalización en vivo no hay nada escrito por
tratarse de una experiencia profundamente sensorial que se conecta de
manera directa con las emociones que despierta cada secuencia.

“El cine japonés tiene otra dinámica y, sin duda, no hubo otro
director que la capturara de manera tan fiel como Yasujiro Ozu, quien
se ocupó de la vida cotidiana de su nación, colmada de búsquedas y
matices, por ello mi intervención buscará empalmarse con esa
tradición”.

Para finalizar, la pianista -quien es fundadora del
Cinematógrafo Imperial Folía Lumiére, institución privada mexicana
dedicada al rescate y difusión del cine mudo- esta clase de películas
son redescubiertas por las nuevas generaciones.

“El cine silente es un legado que debemos conservar; no sólo
eso, debemos cobrar conciencia que es una expresión vigente y colmada
de riqueza, de ahí la importancia de continuar organizando esta clase
de funciones que evocan los inicios de este arte”.

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