Interrumpen crisis internacionales vacaciones de Benedicto XVI

Ciudad del Vaticano.- Conflictos internacionales de gran envergadura como la crisis en el Cáucaso y la persecución a cristianos en India interrumpieron las vacaciones estivas del Papa, quien lanzó en los últimos días llamados a la paz.

El 7 de agosto pasado las operaciones bélicas en Osetia del Sur sorprendieron a Benedicto XVI en Bressanone, una pequeña localidad del norte de Italia, donde pasaba un periodo de reposo en un seminario local.

La respuesta del Vaticano fue inmediata, el vocero Federico Lombardi estableció la posición oficial de la Sede Apostólica e hizo un llamado a que “prevalezca la razón” por sobre el uso de las armas.

Un par de días después el mismo líder máximo de la Iglesia Católica, durante el rezo del Angelus, expresó su “profunda angustia” por las “dramáticas noticias y los trágicos acontecimientos” que causaron víctimas inocentes en Georgia.

“Es mi vivo deseo que cesen inmediatamente las acciones militares y que se abstengan de ulteriores enfrentamientos violentos que puedan degenerar en un conflicto de más amplio impacto”, indicó en esa ocasión.

Agregó la necesidad de restablecer “de manera decidida el camino de la negociación, del diálogo respetuoso y constructivo, evitando así ulteriores y lacerantes sufrimientos a esas queridas poblaciones”.

El pontífice exhortó además a la comunidad internacional a cumplir todos los esfuerzos posibles encaminados a promover iniciativas para una solución pacífica y duradera, a favor de una convivencia abierta y respetuosa.

Pero el llamado de Benedicto XVI no quedó allí, el 17 de agosto pasado exigió públicamente la apertura “sin demoras” de corredores humanitarios en la región para atender a heridos y trasladar a los muertos.

Sobre el tema intervino el miércoles pasado el número dos del Vaticano, el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertones, quien expresó la preocupación de la crisis del Cáucaso.

“Los políticos no han escuchado las invitaciones del Papa a ser constructores de paz (.); ha faltado el diálogo interreligioso, pero también el diálogo con los pueblos, que no siempre han estado presentes entre quienes gobiernan”, acusó.

Ese mismo día otra crisis internacional, esta vez más directamente relacionada con fieles católicos, obligó una vez más a Joseph Ratzinger a ser mediador de paz: una serie de acciones violentas contra cristianos en India.

Allí, como consecuencia de la muerte del líder musulmán Swami Laxmanananda Saraswati, fundamentalistas de esa religión se lanzaron contra propiedades católicas con ataques violentos que dejaron, hasta el momento, 14 muertos.

Esos episodios provocaron una enérgica condena del obispo de Roma quien, en la última audiencia general de los miércoles, expresó por ello su tristeza y deploró “todo ataque contra la vida humana”.

“Invito a los líderes religiosos y a las autoridades civiles a trabajar juntos para restablecer entre los miembros de las diversas comunidades la convivencia pacífica y la armonía que siempre han sido señal distintiva de la sociedad india”, concluyó.

El próximo lunes 1 de septiembre, Benedicto XVI tendrá una nueva oportunidad para consolidar su labor como líder mundial a favor de la paz cuando reciba en Roma a Ingrid Betancourt, quien permaneció secuestrada seis años por la guerrilla colombiana.

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