La "nueva izquierda", una falacia más de la CIA

Como lo expresa Frida Modak, “A menudo escuchamos o leemos que en América Latina avanza una nueva izquierda y, sin embargo, vemos que nada cambia.

Que los modelos económico-sociales impuestos en la época de las dictaduras siguen en pie, y que las empresas transnacionales continúan haciendo “la América” con nuestros recursos”.

Tal cual lo describe la ex jefa de prensa de Salvador Allende, hoy se vive “el cambio” en Paraguay.

Mientras los sagrados referentes de la izquierda latinoamericana como Ernesto Cardenal o Leonardo Boff disfrutaron de un placentero turismo revolucionario, por cuenta del paupérrimo estado paraguayo, aún un solo niño que mendiga en los semáforos fue sacado de las calles.

Y ni un solo paraguayo exiliado por motivos económicos fue repatriado por el gobierno del teólogo de la liberación Fernando Lugo.

Al mismo tiempo, otras visitas no menos significativas se suceden: Roger Noriega, Thomas Shannon y James Cason.

Todo parece indicar pues, que Lugo asumirá también, como Tabaré Vazquez y Michele Bachelet, el planteamiento de la “tercera vía” que promovió Blair, vía que sólo fue en la práctica la adopción del neoliberalismo.

La explicación de este doble discurso puede encontrarse en el origen de las candidaturas, que nacen por lo general en la embajada norteamericana, apoyadas por movimientos financiados a través de ONGs utilizadas como mamparas, y con el apoyo de la prensa adicta al imperio.

La CIA y los “luchadores por la libertad”
Poco después del derrocamiento de Mossadeq en Irán, para el cual la CIA distribuyó al menos diez millones de dólares entre manifestantes indigentes instándolos a derrocar su gobierno, el Saturday Evening Post afirmaba en un artículo:

“El derrocamiento de Mossadeq fue efectuado por los propios iraníes. La CIA considera que debemos desarrollar y mantener las legiones nativas de la libertad entre los pueblos cautivos o amenazados que estén dispuestos a correr riesgos personales por su propia libertad”.

De eso, pues, se trata la estrategia de “la no violencia según la CIA” que describe Gene Sharp.

ONGs y neoliberalismo
Un ex agente operativo de la CIA, Philip Agee, describió en un artículo publicado en el 2003 la forma en que la CIA utilizaba las ONGs, para alcanzar sus objetivos políticos antidemocráticos en todo el mundo.

La decisión de financiar y desarrollar las organizaciones no gubernamentales —la “sociedad civil”— cobró impulso con Ronald Reagan, en el marco de la necesidad de impulsar las políticas neoliberales de EEUU en todo el mundo.

En las elecciones que ganó el obispo Fernando Lugo el 20 de abril de este año, se destacaron dos: la “Casa de la Juventud” y “Gestión Local”.

Ambas se abocaron a financiar el proselitismo de dos movimientos presentados como marxistas: el Pmas y Tekojojá, con dólares procedentes de USAID, IAF y otras fundaciones vinculadas con la ultraderecha de Washington.

La NED, una respetable fundación que releva a la CIA
Desde 1987 la NED ha relevado en muchas de sus incursiones a la CIA. Sus dólares terminaron de construir por entonces el frente de organizaciones antisandinistas, que incluyó hasta la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua.

Con ese respaldo, Violeta Chamorro, la elegida de la administración Bush y propietaria del diario “independiente” La Prensa, llegó a la presidencia en 1990. Lo realizado por los sandinistas en beneficio de la población se volatilizó con la implantación del modelo neoliberal.

En Paraguay, Fernando Lugo recibió un apasionado respaldo del principal diario vinculado a los dólares de la NED en Paraguay, el ABC color.

Una personera de esta fundación, Gloria Rubín, impidió la presencia en Paraguay de Daniel Ortega orquestando un escándalo mediático con ayuda de la prensa adicta al imperio en todo el subcontinente y reviviendo el antagonismo con los sandinistas.

La sola presencia de Gloria Rubín en el gabinete de Fernando Lu

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