La Verdad y la Justicia y sus olvidos llenos de memoria

Ya lo sentenció el escritor francés Georges Bernanos: “el verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido”.

Alguien redondeó la idea afirmando que el olvido está lleno de memoria, y la Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay lo confirmó la semana pasada cuando presentó, con notorias omisiones, su informe sobre las violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura de Alfredo Stroessner.

La dictadura de 35 años que con respaldo del imperio norteamericano encabezó Alfredo Stroessner ejecutó a 59 personas, dejó 339 desaparecidos y torturó a unas 18.772 personas, por quienes el presidente Fernando Lugo pidió perdón en nombre del Estado.

El clérigo-presidente se olvidó mencionar, por supuesto, que ganó las elecciones del 20 de abril con la invalorable ayuda del sector que lideraba el extinto dictador.

La presentación del informe final estuvo a cargo del obispo del departamento Misiones, monseñor Mario Melanio Medina, quien gusta recordar que la dictadura lo llamaba “el obispo rojo”, aunque hace apenas unas semanas no tuvo remordimientos para firmar un comunicado de apoyo al represor José Antonio Moreno Rufinelli (autor de la liberticida ley 209).

La firma debió estamparla como miembro de la Conferencia Episcopal Paraguaya, generando serias dudas sobre su imparcialidad para elaborar un informe que también debería afectar a miembros de la comunidad religiosa católica del Paraguay.
Según consta en los mismo Archivos del Terror paraguayo, abundan ejemplos de religiosos que se involucraron en las actividades represivas de la dictadura, algunos de los cuales oficiaron sin remordimientos como delatores al servicio del temible jefe de la policía política Pastor Coronel.

Se ha publicado que el 17 de enero de 1978 la religiosa Gilberta Lovera, por dar un ejemplo, se presentó ante las autoridades policiales solicitando la intervención represiva de las mismas en la Parroquia “San Cristóbal” dado que un charlatán canadiense realizaba allí una prédica subversiva que elogiaba al comunismo.

También son bastantes conocidos los ejemplos de capellanes católicos e incluso obispos desvinculados del estado que desde el púlpito cantaban loas a la dictadura militar del General Stroessner.

El caso letelier, al freezer
Uno de los documentos desclasificados por Washington, que vio la luz en el año 2000, muestra cómo Pinochet personalmente pidió al dictador Stroessner, de Paraguay, que emitiera pasaportes con nombres falsos para Michael V.Townley y Armando Fernández Larios.

Estos dos individuos eran agentes de la DINA (policía política chilena) que posteriormente se declararían culpables del atentado mortal contra el ex canciller de Salvador Allende, Orlando Letelier, cometido en Washington el 11 de septiembre de 1976, exactamente tres años después del golpe de Pinochet.

Quienes creen que el entramado diplomático se desmadejará con un relacionamiento más fluido entre gobiernos “socialistas” en Chile y Paraguay, encabezados por Michelle Bachelet y Fernando Lugo, se llevarán una gran desilusión.

Sería un atrevimiento investigar a fondo las implicancias en el brutal atentado de Conrado Pappalardo, escudado en el respaldo del diario de su familia, ABC color, uno de los principales soportes mediáticos del clérigo-presidente de Paraguay Fernando Lugo.

Ni la comisión de verdad y justicia podrían darse el lujo de mencionarlo, ni el obispo podría superar sus compromisos con Aldo Zucolillo y su familia, de tal suerte a propiciar la justicia que corresponde a los asesinos de Orlando Letelier, quienes pueden dormir tranquilos.

Comunidad gay, marginada
La comunidad gay de Paraguay emitió un comunicado, denunciando haber sido discriminada por el informe. “Es un claro signo de discriminación de la Comisión Verdad y Justicia”, expresa el comunicado de su nucleación.

La noticia puede verse en:
http://www.abc.com.py/2008-08-29/articulos/446035/reclaman-que-verdad-y-justicia-no-

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