Ingrid Betancourt ilustra al Papa su conmovedora experiencia en la selva

ROMA (AFP) – La ex rehén franco colombiana Ingrid Betancourt, quien fue recibida este lunes por el papa Benedicto XVI en su residencia veraniega de Castelgandolfo, ilustró su conmovedora experiencia en la selva al jefe de la Iglesia católica, con el que oró por los secuestrados de Colombia.

“Supiste pedirle a Dios, porque le pediste que se hiciera su voluntad”, le explicó el Papa a Betancourt, después de que ella le contara sus extenuantes jornadas en la selva durante las cuales los pedidos del pontífice, trasmitidos por radio en la noche, le sirvieron de alivio.

“Después de una marcha muy larga y dura, en una geografía difícil y con el peso del equipo, a las seis de la tarde pude descansar, y entre la desesperanza y la tristeza oí en el radio la voz del Papa pronunciando mi nombre. Es difícil describir el efecto psicológico de ello sobre un prisionero”, contó.

“Cuando en la selva pensamos que dejamos de existir, la voz del Papa fue como una luz. Por eso cuando volví a la libertad quise venir a verlo y abrazarlo. Hoy cumplí ese sueño”, reveló la Betancourt ante unos doscientos periodistas, diplomáticos y autoridades italianas.

La ex rehén, católica ferviente, quien leyó y releyó en numerosas ocasiones la Biblia durante su cautiverio, reveló al pontífice y a la prensa sin tapujos el camino íntimo que la condujo a creer “sin vergüenza” en Dios.

“El 1 de junio, mientras oía Radio Católica Mundial, alguien hablaba de una santa a la que Jesús le había hecho algunas promesas a condición de que se entregara al Sagrado Corazón de Jesús”, contó entre lágrimas, arrancando los aplausos de los asistentes.

“Las tres condiciones que exigía eran como para mí. Me dije, Jesús te pido el milagro no de mi liberación sino de saber cuando voy a ser liberada porque eso me da la fuerza de aguantar. Si el milagro se cumple voy a ser tuya”, relató.

“Le dije al Papa que no sabía que significaba ser de Cristo y él me respondió que Él me mostrará la vía”, subrayó.

“Si ustedes entienden cómo hay que hablar con él, eso los ayudará también”, comentó con tono profético.

La “Ingrid de los milagros”, como la llamó el domingo el irreverente diario de izquierda Il Manifesto, cumplió un verdadero peregrinaje a Roma para agradecer al Papa, a Dios y a la Iglesia por la realización del milagro que representó su espectacular e inesperada liberación el pasado 2 de julio, durante una operación del ejército colombiano.

“La Biblia tiene todas las respuestas y todas las soluciones”, dijo después de haber prometido que no dejará de batallar para que sean liberados todos los secuestrados de Colombia y el mundo.

“Yo creo que esta es una buena oportunidad de mandarle un mensaje a Alfonso Cano, Jorge Briceño, Iván Márquez, Joaquín Gómez (los líderes de la guerrilla de las FARC, ndlr). Quisiera decirles que el mundo los está mirando y quiere que en sus corazones haya espacio para el amor y el perdón, así como lo hay en mi corazón, donde hay amor y perdón”, clamó.

“Hay que cortar el círculo vicioso del odio y de la venganza. Ustedes me tuvieron siete años cautiva, los conozco profundamente, su organización, su manera de pensar, sus objetivos y hoy quiero decirles que el mundo está esperando que haya paz en Colombia y que ustedes puedan abandonar los fusiles y la muerte”, manifestó.

“Si desean cambiar las cosas en Colombia, que lo hagan por la vía democrática, amparados por la ley y la Constitución, respetando los derechos de todos los colombianos, de los que piensan como ustedes y de los que no pensamos como ustedes”, agregó.

La ex candidata a la presidencia de Colombia admitió que sus programas para el futuro se modificaron tras siete años “víctima de la arbitrariedad y la guerra” y que siente que su misión ahora es “hablar de los que no tienen voz”.

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