¿Por qué nos extrañan nuestras enfermedades?

En la ciudad estadounidense de Austin se ha comprobado que algunas personas han comenzado a padecer falta de sensibilidad en pies, manos y piernas, cansancio y confusión.

La renombrada clínica Mayo se encontró ante un enigma, pues los médicos no podían explicar qué ocurría en el sistema nervioso de estas personas que además aumentaban en número.

A través de una investigación más exhaustiva se descubrió que los pacientes trabajaban en una enorme empresa cárnica donde se dedicaban a sacar los cerebros de las cabezas de los cerdos con una pistola a presión o con un rayo de vapor.

Allí se descuartizan a 19.000 cerdos al día y el cerebro al ser una masa muy blanda, se pulveriza y se esparce como un aerosol; a pesar de la protección de trajes especiales, los trabajadores terminaban respirando este aire.

Recientes estudios demuestran que no solo el consumo de carne daña la salud, sino que el contacto con ella puede llevar a enfermar.

El matar animales, cómo los matamos y lo que se hace después con ellos en los mataderos afecta a la salud del ser humano, que no obstante y a pesar de no pocas señales, sigue en su empeño de considerar la carne como un alimento de primera necesidad, a pesar de que la pirámide alimenticia recomendada por nutricionistas y dietistas es totalmente inversa, ellos recomiendan el consumo de carne y grasas en ultimo lugar.

El Estado se causa en parte a sí mismo los problemas. ¿Cuántos miles de millones son empleados primero en la ganadería intensiva y luego en curar las enfermedades resultantes de ella?

La gran mayoría de nuevas enfermedades proceden del mundo animal, algunas transmisibles al ser humano: Gripe aviar, EEB, sida, tuberculosis llegan a nosotros porque el hombre se entromete en la vida de los animales utilizándolos para su consumo en una producción tan vertiginosa que el ritmo vital y de crecimiento de estos animales nos es ocultado para no “herir” la sensibilidad del consumidor de carne.

La mayoría de las personas han perdido la relación con la vida, con los animales. Millones de personas viven en ciudades y raramente han visto una vaca, un cordero o un pavo y cuando tienen un filete en el plato han olvidado que ese trozo de carne antes perteneció a un ser vivo que contra su voluntad fue llevado al matadero para ser cruelmente matado.

Es posible que durante las vacaciones acariciemos con gusto a una vaca, pero al llegar al hotel por la noche, nos la comemos también con gusto.

El escritor francés Romain Rolland dijo: «La crueldad con los animales, aunque sea con la indiferencia ante su sufrimiento, según mi punto de vista es uno de los pecados mas grandes de la humanidad. Si el hombre crea tanto sufrimiento ¿qué derecho tiene entonces de quejarse cuando él mismo sufre?».

Teresa Antequera Cerverón
www.vidauniversal.org

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