.”Maravillas y pesadillas” reencuentra a Alejandro Colunga con su obra.

Guadalajara, 3 Sep (Notimex).- El artista jalisciense Alejandro
Colunga cortará este jueves el listón inaugural de la exposición
“Maravillas y pesadillas”, una selección de más de 200 de sus obras
de colecciones públicas y privadas producidas entre 1968 y el 2008.

El Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara y el
Instituto Cultural Cabañas son las sedes en las que se presenta esta
exposición.

A pesar del reconocimiento internacional del que ha gozado a lo
largo de 40 años de trayectoria, Colunga se emociona con la idea de
presentar esta exposición en la tierra que lo vio nacer en 1948.

En rueda de prensa, explicó que lo importante de esta
exposición, es presentar su obra ante su gente: “No se trata del
espacio, se trata del lugar y siempre quise exponer en Guadalajara.
Aquí el espacio no se vuelve tan importante, podría decir el
Gugengheim, Nueva York o el Metropolitan, pero es mucha pretensión
eso.

En su opinión, “el espacio no es el que hace al artista, el
artista hace el espacio y sobre todo mi propia gente para mí siempre
es más importante que el resto del mundo, y los tapatíos, los
jaliscienses, los mexicanos, son mi gente”.

Las más de 200 piezas expuestas incluyen las principales
características del trabajo de Colunga. Se podrán apreciar magos,
ratones, zapatos y una serie de retratos espirituales, con
acercamientos a Cristo y la Virgen de Guadalupe.

Al ser inquirido sobre las emociones que vivió al reencontrarse
con cuadros u esculturas a las que había dejado de ver durante varias
décadas, Colunga comparó el sentimiento con las navidades en que toda
la familia se reúne.

“Es un reencuentro familiar después de muchos años, me doy
cuenta que es como navidad, cuando toda la familia viene a la fiesta
y nos damos el abrazo, es un sentimiento muy hermoso, un reencuentro
con mis hijos y me recuerda cuando sabía pintar.

“Veo además la evolución de lo que hacía hace 40 años y a la
fecha y es un espejo y un reflejo de que también he cambiado mucho
como ser humano, en esencia no he cambiado, pero sí se siente una
madurez, un crecimiento, un reto mayor hacia delante, ha sido muy
positivo y muy hermoso este reencuentro”, agregó.

El artista recordó que en el 2004 estuvo a punto de dejar la
pintura. Sin embargo, este tipo de reencuentros le han devuelto la fe
y la confianza. “Me di cuenta que tengo mucho que dar”.

Sigue.

“Maravillas/dos/que dar”.

“Yo estaba artísticamente acabado, yo no quería pintar yo quería
retirarme. Entré a una depresión espantosa por pérdidas muy queridas
que me apoyaron durante toda mi carrera”, agregó.

Por último, soltó la promesa de permanecer fiel a sus raíces
tapatías y mexicanas, a pesar del reconocimiento internacional del
que sigue gozando.

“Yo nunca he dicho que dejé de ser antes, sigo siendo el
roquero, sigo siendo el vago, el loco, lo mismo, no he cambiado. En
realidad no soy el nuevo mesías, sigo siendo el “rolling stone” de la
pintura”, aseveró.

“Hablando de fe, que me tuvieran fe a mi, yo siempre les he
tenido fe a ustedes, siempre he tenido fe en Guadalajara, siempre he
tenido fe en Jalisco y siempre he tenido fe en México. Es por eso que
estoy aquí, porque tengo una gran fe y yo pongo mi grano de arena con
todo mi corazón, no me rajo y aquí estoy porque amo mi país”, añadió.

La curaduría de la obra estuvo a cargo de Guillermo Sepúlveda,
amigo de Colunga, y quien comentó que el objetivo de “Maravillas y
Pesadillas” es reunir por primera vez en su ciudad natal, un amplio
conjunto de su obra, para que sea valorada y reconocida.

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