Reúne obra de José Clemente Orozco a expertos del arte en Jalisco

México, 6 Sep (Notimex).- Reconocidos académicos y estudiosos de
la obra del muralista José Clemente Orozco, fallecido el 7 de
septiembre de 1949, se encuentran reunidos en El Colegio de Jalisco
para ofrecer un ciclo de conferencias y mesas redondas en honor del
artista.

Este acontecimiento se realiza en el marco de la conmemoración
de su Año, declarado por el Congreso Estatal, a fin de honrar la
memoria de Orozco. Las actividades tienen lugar en el auditorio de la
citada institución y culminarán el 16 de octubre próximo.

En las ponencias destacan las relaciones e influencias estéticas
con el cineasta ruso Serguei Eisenstein, además de citar las obras
del artista en colecciones públicas como las del Museo de Arte
Moderno de México, el Museo Nacional de Arte y el Museo Carrillo Gil.

Asimismo, los especialistas dan a conocer sus recientes
investigaciones, así como las nuevas propuestas para la lectura de su
obra mural tanto en el Instituto Cultural Cabañas, como en Nueva
York.

La obra del destacado muralista mexicano, puesta al servicio de
los ideales de la Revolución, a más de medio siglo de su muerte,
también se encuentra en el Palacio de Bellas Artes y en la Escuela
Nacional Preparatoria.

Nacido en Ciudad Guzmán, Jalisco, el 23 de noviembre de 1883, se
trasladó con sus padres a Guadalajara y luego a la Ciudad de México,
donde recibió su primera instrucción.

Asistió a la Academia de San Carlos, aunque terminó sus estudios
académicos en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela de
Agricultura de San Jacinto, donde se tituló como perito agrícola.

En 1910 realizó su primera exposición en una muestra colectiva,
pero el movimiento revolucionario frenó en gran medida la producción
artística del país.

Hizo caricaturas para “El hijo del Ahuizote”, formó parte del
cuerpo de ilustradores de “La Vanguardia” (1914), pintó acuarelas y
óleos que, según su propia expresión, reproducían en forma sintética
“las sombras pestilentes de los aposentos cerrados”.

De esa época son también una serie de dibujos con escenas de la
Revolución y su primer cuadro de grandes dimensiones, “Las últimas
fuerzas españolas evacuando con honor el Castillo de San Juan de
Ulúa” (1915).

Sigue
Reúne obra de. dos. Ulúa” (1915).

En 1917 viajó a Estados Unidos y a su regreso pintó los cuadros,
“Soldaderas”, “Combate” y el retrato de su madre.

Luego de que en 1922 José Vasconcelos llegó a la Secretaría de
Educación e impulsó el movimiento muralista, éste invitó a varios
pintores, entre ellos a Orozco, a quienes encomendó las paredes del
patio grande de la Escuela Nacional Preparatoria.

Allí, relatan sus biógrafos, Orozco puso su obra al servicio de
las ideas revolucionarias un estilo heroico, fundado en un realismo
de carácter expresionista, conscientemente ligado a las viejas
tradiciones artísticas mexicanas, de violento dinamismo y amplia
factura.

Borró sus primeras composiciones: “Los elementos”, “El hombre de
lucha contra la naturaleza”, “Hombre cayendo” y “Cristo destruye su
cruz”, y conservó sólo “Maternidad” y la cabeza de “Cristo”, que
después utilizó en “La huelga”.

En la planta baja pintó “La destrucción del viejo orden”, “La
trinchera” y “La Trinidad” (obrero, campesino y soldado)”; en el
primer piso, “Los aristócratas”, “Acechanzas” y otras alegorías al
clero y al poder.

En el segundo “Los temas del hombre al borde de la tumba”, “El
hijo que se despide de su madre”, “La familia que queda atrás”, “Los
soldados improvisados seguidos por sus mujeres y las soldaderas”, y
en la escalera del patio, “Cortés y la Malinche” y algunas alegorías
al mundo indígena y a la evangelización.

Al lado de Diego Rivera y otros más, fundó el Grupo Solidario
del Movimiento Obrero. En 1922 realizó sus primeros murales en la
Escuela Nacional Preparatoria; en 1925 hizo uno más en la Casa de los
Azulejos, y otro en 1926 en la Escuela Industrial de Orizaba.

Entre 1927 y 1934 vivió en Esta

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