La Mostra de cine de Venecia se clausura con un balance agridulce

VENECIA, Italia (AFP) – La 65 edición de la Mostra de cine de Venecia se concluyó el sábado con un balance agridulce, marcado por una programación demencial, pese a un puñado de filmes excelentes, como el vencedor del León de Oro “The Wrestler”.

“Una cosa es clara, al jurado le han gustado muy pocos filmes de los 21 en concurso”, escribió este domingo el diario Il Corriere della Sera,

Al hacer un análisis del veredicto, el diario italiano subraya que sólo tres filmes convencieron al jurado de cineastas presidido por el alemán Win Wenders.

Esa terna fue “The Wrestler” -del estadounidense Darren Aronofsy y con la notable actuación de Mickey Rourke-, “Teza” del etíope Haile Gerima (Premio Especial del jurado y de guión) y “Paper soldier” (León de Plata por la dirección y fotografía).

Si bien los premios otorgados no generaron polémicas, no faltaron las críticas a una programación desproporcionada, que combinó dibujos animados con filmes de guerra y películas de autor experimentales con comedias ligeras.

“Nunca más aceptaré ser jurado”, anunció Wenders, quien quedó agotado de mediar con los demás cineastas, entre ellas la argentina Lucrecia Martel.

El director alemán aspiraba a quebrar el reglamento de la Mostra para galardonar también a Mickey Rourke por su espectacular actuación de combatiente de lucha libre, pero ello hubiera impedido que se le otorgara el León de Oro como mejor filme a Aronofsky, por lo que Wenders se excusó públicamente.

El primer filme como director del mexicano Guillermo Arriaga, “The burning plain”, con las actuaciones admirables de Kim Basinger y Chalize Theron, quedó olvidado así como el perturbador “The hurt locker” sobre la guerra en Irak, de la estadounidense Kathryn Bigelow.

La película de Arriaga recibió un reconocimiento indirecto al ser premiada como mejor actriz emergente la estadounidense Jennifer Lawrence, de tan sólo 18 años, que agradeció los consejos dados durante el rodaje por sus dos consagradas compañeras de reparto.

El cine italiano y su elogiado “renacimiento” tras los éxitos en Cannes (Francia) con filmes políticos y a la vez taquilleros como “Gomorra” y “El divo”, se tuvo que conformar con el premio al mejor actor para Silvio Orlando.

El llamado “Dustin Hoffman italiano”, feo y talentoso, que proviene del mundo del teatro y que ha trabajado con genios del cine de autor como Nanni Moretti, “salvó la patria”.

Los cuatro filmes italianos en competición fueron excluidos del palmarés, entre ellos la aplaudida cinta de Marco Bechis “Birdwatchers”, una defensa de los indios guaraníes del Mato Grosso brasileño.

Pero el verdadero vencedor moral del festival fue Rourke, quien conmovió por su rostro de actor sufrido, auténtico, un personaje sin estrella que en la vida real llegó a despreciar Hollywood para dedicarse al boxeo y que regresa por la puerta grande al cine, a lo mejor con un Oscar.

A las críticas por la programación, que para muchos fue como mínimo “discutible”, como escribe el crítico Roberto Pugliese, se suman aquellas de carácter organizativo, por los precios sumamente altos de las entradas, las salas incómodas y el alejamiento del público, cada vez más escaso, entre un 8 y un 9% en menos según los organizadores.

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