.Mantienen grandes orquestas la música de Strauss en sus repertorios. El compositor alemán cumple este lunes 59 años de fallecido.

México, 7 Sep (Notimex).- El compositor alemán Richard Strauss,
quien este lunes cumple 59 años de fallecido, se mantiene en el
repertorio de las grandes orquestas como la Filarmónica Checa, que
recién ofreció un recital con piezas como “El caballero de la rosa”,
el poema sinfónico “Una vida de héroe” y sus cuatro últimos lieder.

Considerado uno de los orquestadores y polifonistas modernos más
excepcionales, a Strauss se le recuerda sobre todo por perfeccionar
el poema sinfónico.

Nacido el 11 de junio de 1864, en Munich, Alemania. Richard fue
hijo de Franz Strauss, comenzó sus estudios de música a los cuatro
años y debutó a los 21 como director de orquesta, primero en
Meiningen y luego en Munich. A lo largo de su vida dirigirió las
principales orquestas de ópera de Alemania y Austria.

Entre 1919 y 1924 trabajó como director artístico de la ópera de
Viena, junto al director austríaco Franz Schalk. Durante el régimen
nazi en Alemania desempeñó el cargo de director honorario del
Departamento de Música del Tercer Reich (1933-1935).

A decir de los conocedores, la obra de Strauss puede dividirse
en tres periodos: las composiciones del primero (1880-1887), que
raramente son interpretadas en la actualidad, pero que muestran una
gran influencia de los maestros clásicos y románticos, por ser de
gran perfección.

Por ejemplo en piezas como la Sonata para violonchelo y piano
(1833), Burleske para piano y orquesta (1885) y la fantasía sinfónica
Aus Italien (1887).

El segundo periodo corre de 1887 a 1904, en el que el músico
consiguió una gran maestría en el arte de la orquestación, y en el
que además creó una serie de obras que figuran en el repertorio
habitual.

Además, perfeccionó el poema sinfónico y utilizó el sistema del
“leitmotiv” (uso de temas recurrentes con asociaciones extramusicales
específicas) que había sido desarrollado principalmente por su
compatriota Richard Wagner.

También introdujo innovaciones de tipo armónico y de
instrumentación, ampliando así las posibilidades expresivas de la
orquesta sinfónica moderna.

Entre las obras de este periodo se encuentran “Don Juan” (1888),
“Macbeth” (1890), “Muerte y trasnfiguración” (1890), “Till
Eulenspiegel” (1895), “Así habló Zaratustra” (1896), “Don Quijote”
(1897)” y “Vida y héroe” (1898).

Al tecer periodo, que los estudiosos consideran de 1904 a 1949,
pertenecerían sus óperas, consideradas entre las más importantes del
siglo XX.

A raíz del éxito de la primera, “Salomé” (1905), Strauss se
asoció con el poeta y libretista austríaco Hugo von Hofmannsthal, con
quien produjo sus mejores óperas, como “Elektra” (1909), “El
caballero de la rosa” (1911), “Ariadna de Naxos” (1912, revisada en
1916), “La mujer sin sombra” (1919), “Elena egipcia” (1928) y
“Arabella” (1933).

A la muerte de Hofmannsthal, Strauss siguió escribiendo óperas
con otros libretistas, aunque con menor éxito, entre las que destacan
“La mujer silenciosa” (1935), “Daphne” (1938) y “Capriccio” (1942).

Strauss también compuso más de 100 canciones, como “Dedicatoria”
(1882-1883) y “Mañana” (1893-1894).

Otras de sus obras son el ballet “Josephs legende” (1914), las
obras sinfónicas “Sinfonía doméstica” (1904) y “Sinfonía de los
Alpes” (1915), además de sus “Cuatro últimas canciones” (1948).

Strauss permaneció en Alemania durante la II Guerra Mundial
(1939-45) y falleció el 8 de septiembre de 1949, en
Garmisch-Partenkirchen.

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