Banderas recibió premio Donostia por su carrera de manos de Pedro Almodóvar

SAN SEBASTIAN, España (AFP) – El actor español afincado en Estados Unidos Antonio Banderas, de 47 años, recibió este viernes el Premio Donostia del Festival de San Sebastián por su carrera de manos de su mentor, el director Pedro Almodóvar, y con ganas de profundizar en el cine.

“Cuando Antonio se puso por primera vez delante de una cámara (…) tuve la certeza absoluta de que este muchacho recién llegado de su Málaga natal había nacido para la cámara y para desbordar las pantallas del mundo entero sólo con su mirada”, recordó el director.

Almodóvar, que dirigió al actor en los años 80 en cinco filmes, el primero de ellos, “Laberinto de pasiones”, que presentó en San Sebastián hace 26 años, describió a Banderas como “un verdadero animal cinematográfico”, “un ser arrebatadoramente hermoso” y “uno de los culos más votados por mujeres de todo el mundo”.

“Aunque no me crean, yo nunca me fijé en su culo y tampoco en su evidente buena planta”, bromeó.

Banderas, que dedicó el premio a Javier Bardem, a su padre, recientemente fallecido, y a su esposa, Melanie Griffith, parafraseó al escritor brasileño Paulo Coelho para dejar claro que comparte su éxito con quienes le han ayudado.

Después de interpretar medio centenar de filmes –“Atame, “El zorro”, “Filadelfia”, “Two much” o “Desperado”– en adelante quiere “entrar en un mundo cinematográfico más profundo”.

“Espero que el material que me llegue sea más profundo”, con “papeles que no he podido realizar” anteriormente, después del miedo a quedar encasillado cuando llegó a Estados Unidos, comentó antes de recibir el galardón.

En ese sentido va “The other man”, filme dotado de “intensidad dramática” que presentó el jueves en el festival junto con su director, Richard Eyre, en el que interpreta al angloespañol Ralph Cortés.

También quiere “trabajar menos y mejor, y más tiempo como director”, después de varias incursiones tras la cámara con películas como “El camino de los ingleses” o “Crazy in Alabama”

“Quiero crecer, arriesgarme”, y “me apetece mucho volver a trabajar en el teatro”, donde comenzó, declaró.

El Donostia quiere que sea “como un árbol de Navidad”, donde “todavía pueda colgar muchas bolas”, por ejemplo regresando a trabajar en España tanto en cine como en teatro.

“Estaría encantado de recibir más guiones de España, lo cual no ocurre”, lamentó.

Cree que el galardón lo ha recibido por haberse “arriesgado” a marcharse a Estados Unidos, “por haber puesto un granito de arena al derribar muros que parecían imposibles de derribar” y facilitar que la comunidad hispana, que antes de la llegada de Banderas sólo tenía papeles de “delincuentes”, tuviera más oportunidades en el mundo del cine, dijo.

“Si he allanado el camino, estoy encantado”, reconoció, pero estimó que su despegue se enmarca en el de otros españoles en varios ámbitos en los últimos años después de “quitarnos de encima un complejo de inferioridad que habíamos arrastrado en los últimos años”.

El proyecto en el que “le va la vida” actualmente es una película sobre el último rey musulmán en la península ibérica, Boabdil de Granada, que tiene en mente desde hace 12 años.

Escribe un guión con Antonio Soler sobre una “película compleja y cara que no va a poder hacerse sólo con subvención española” y que le llevará unos dos años.

“Quiero realizarla en árabe y castellano, respetar las dos lenguas que se hablaban en ese momento”, y “reflexionar sobre un problema actual, una confrontación de dos mundos, el occidental y el musulmán, con una distancia de 500 años, con hechos históricos y leyenda popular”, explicó.

“No somos enemigos de nadie, queremos entender todo el mundo árabe, del que yo me siento heredero. Es una historia que agarra muchas sensibilidades actuales”, reflexionó.

Además, en enero empezará a rodar en México “La hija del ruiseñor”, dirigida por el mexicano Luis Mandoki, y su productora, Green Moon, apoya a cineastas a

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