Retira China lácteos de supermercados por escándalo de contaminación

Pekín.– Miles de productos lácteos comenzaron a ser retirados el viernes de los supermercados chinos tras el escándalo por la presencia de melamina en leche líquida y productos derivados, el cual puso en duda la efectividad del sistema de control de calidad.

La melamina en leche líquida se halló en tres de las principales marcas chinas del sector: Bright, Mengniu y Yili, ésta última patrocinadora de los Juegos Olímpicos Beijing 2008.

La cifra de víctimas –cuatro muertos y seis mil 244 bebés afectados- se ha estabilizado, pero se teme que el escándalo por la leche contaminada se extienda a otras regiones, como Hong Kong.

Las autoridades sanitarias del ex enclave británico encontraron melamina en otros productos lácteos como el yogurth y el helado, de la marca Yili, y retiraron todos los productos de la marca Mengniu de las dos principales cadenas de supermercados.

Por su parte, la cadena estadunidense de cafeterías Starbucks dejó de servir leche en dos tercios de sus establecimientos como medida de precaución, ya que su suministrador de leche es la compañía Mengniu.

Una portavoz de la compañía en Shanghai, Caren Li, indicó que no hay motivo de alarma, sino que la decisión se tomó para evitar cualquier inquietud por parte de los consumidores.

Algunas escuelas internacionales en Pekín, como el liceo francés o la escuela sueca, informaron a los padres que retiraban los productos lácteos de los menús.

El escándalo de la leche provocó hasta la fecha la detención de 18 personas y la destitución de varios cargos políticos, entre ellos la del alcalde de Shijiazhuang (capital provincial donde se encuentra la sede de Sanlu) y la presidenta de la citada empresa.

Esta nueva crisis se añade a una serie de problemas que los últimos años tuvo el gigante asiático en el sector alimentario: cerdos dopados con anabolizantes, pescado con altos índices de hormonas, comida para animales que contenían melamina y provocó la muerte de perros y gatos en Estados Unidos.

Estos escándalos, agravados por el hecho de que China sea el primer país exportador del planeta, dañan seriamente la imagen del “Made in China”, un problema que preocupa mucho a Pekín.

En el caso de la leche el riesgo es aún mayor, ya que este producto y sus derivados no forman parte de la dieta tradicional y este escándalo podría arruinar la confianza de los consumidores.

Las autoridades y las compañías chinas llevan décadas intentando estimular el consumo de leche entre la población, cuyos índices son mucho menores que en Occidente.

La bolsa, que estos días vive jornadas turbulentas por la crisis financiera, también se ha visto afectada por el escándalo.

La cotización de Yili en el parqué de Shanghai descendió el jueves un 10 por ciento y la de Bright un 3.55, cayendo ambas a sus niveles más bajos desde marzo de 2006.

Pero además de evidenciar la falta de controles fiables, este escándalo vuelve a poner en tela de juicio la transparencia en cuestiones de seguridad alimentaria, como sucedió durante la gripe aviar.

La agencia noticiosa Xinhua reveló que la marca de leche china Sanlu, principal implicada en el escándalo de la leche adulterada para bebés -en ella se encontraron los primeros casos- intentó sobornar a un consumidor que quiso destapar el caso hace ya tres meses.

Sanlu pagó 280 dólares a un hombre para que borrara varias notas en internet donde aseguraba que varios bebés habían sentido molestias tras consumir productos de esa marca.

NOTIMEX

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