Las maras salvadoreñas se apoderan del prestigioso Festival de Cine de San Sebastián, en España

Un durísimo documental, que muestra con toda la crudeza, sin contemplaciones, ni juicios de valor, la vida de las maras —bandas criminales— en El Salvador, protagonizó la jornada de “Horizontes Latinos”, en el Festival de cine de San Sebastián.

El certamen cinematográfico de San Sebastián es de categoría A, que se celebra en la ciudad basca de Donostia, en España. La primera edición comenzó el 21 de septiembre de 1953 y está considerado como el segundo festival europeo de la gran pantalla después de Cannes en Francia.

“La vida loca” es el resultado del empeño del franco-español Christian Poveda, que se pasó 16 meses rodando a los miembros de estas bandas.

Durante ese periodo murieron 7 de los jóvenes integrantes de la denominada “mara 18”, en la que se basa el documental.

En una entrevista con Efe, Poveda explica el largo proceso de creación de este filme, en el que ha tratado de contar cómo es la vida diaria de estos jóvenes —muchos de ellos de apenas 18 años—, sus actividades criminales y la situación de abandono familiar y social en el que se encuentran.

Sin tomar parte, el director narra la miseria en la que viven estas personas y los delitos que cometen.

“Están todos los elementos para que uno entienda”, señaló Poveda, que consiguió permisos de la Policía para patrullar con ellos, del sistema judicial, para rodar los juicios contra los pandilleros y, por supuesto, de ellos mismos, los miembros de la mara.

Las imágenes nos muestran a “Little Scrappy”, de 17 años, tiroteado durante una persecución policial; a “El Bodoque”, de 21, muerto a manos de sicarios de una banda rival poco después de acabar el rodaje o a “La Wizard”, de 27 años, madre de cuatro hijos, encarcelada en varias ocasiones —una de ellas por homicidio— y que busca una prótesis que disimule la pérdida de su ojo derecho en un tiroteo. Y que también murió durante el rodaje.

Toda una serie de personajes que se entrecruzan, a veces de forma un tanto confusa, para dibujar un paisaje desolador de la realidad de estos pandilleros, que son unos 60.000 en toda Centroamérica, según los datos del director.

Poveda se introdujo en su mundo y él y un estudiante salvadoreño que se ocupó del sonido se pasaron 16 meses conviviendo día a día con los integrantes de la “mara 18” en el barrio de “La Campanera”, a las afueras de San Salvador.

En 2004, cuando se empezó a rodar el documental, había 6 homicidios diarios a causa de las maras y ahora ya se ha llegado a 10.

En aquel momento había 11.000 presos en las cárceles salvadoreñas, de los que 3.000 eran pandilleros, y ahora esas cifras son de 19.000 y 6.000, respectivamente.

Es un problema social de dimensiones desgarradoras, pero la sociedad no propone nada o es incapaz de atajar el fenómeno.

El 70% de los miembros de las maras son huérfanos o abandonados y entran en las bandas porque ahí encuentran “un reconocimiento que no tienen en sus familias”, explica Poveda.

Y ahí se convierten en una “especie de monstruos sin siquiera 20 años, capaces de matar, sin remordimientos”.

Alicia García de Francisco

Fuente: [email protected]

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