Concluyó el III Encuentro de Músicos, Bailadores y Versadores.

Amatepec, Edo. de Méx, 22 Sep (Notimex).- La historia del son o
los sones de México que, llegaron de España, a partir del siglo XVI,
iniciaron un proceso de intercambio musical con Europa que durante la
Colonia se fue convirtiendo, de forma emergente, en múltiples
variantes regionales.

Así se dio a conocer en el III Encuentro de Músicos, Bailadores
y Versadores, que se celebró el pasado fin de semana en esta
población, organizado por el Programa de Desarrollo Cultural de
Tierra Caliente (PDCTC), con apoyo del ayuntamiento de Palmar Chico.
en esta localidad.

El PDCTC está integrado por la Dirección de Vinculación Regional
de la Dirección General de Vinculación Cultural del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes (Conaculta), las Secretarías de Cultura
de Colima, Jalisco y Michoacán y los Institutos de Cultura de los
Estados de México y Guerrero.

Hasta ahí llegó, para brindar sólo un saludo y un mensaje de
aliento a los artistas, Josafat Nava Mosso, promotor cultural de
Argelia, Guerrero, singular personaje de la cultura calentana.

En su breve participación en una de las tres mesas del III
Encuentro de Músicos, Bailadores y Versadores de Tierra Caliente,
Nava Mosso recordó la controvertida autoría de Vicente Riva Palacio
la letra del gusto “El Federal” y rindió un homenaje al violinista J.
Natividad Leandro “El Palillo”.

“Yo no soy músico, no toco guitarra, violín ni jarana; no bailo
ni canto, pero tengo el gusto del son en la boca y en la sangre”,
confesó Josafat Nava.

Josafat no podía faltar al III Encuentro de Músicos, Bailadores
y Versadores, el cual se celebró el pasado fin de semana en esta
población del sureste del Estado de México, colindante con el estado
de Guerrero.

“Sé que el son se toca con un violín y una vara; que se rasguea
con las manos en una guitarra; que la tamborita se toca con bolillos
y que la tarima se golpea con los pies para hacer música con la
danza”.

Así se dirigió a los participantes en las jornadas de reflexión
e intercambio sobre el estado de salud y el futuro que guardan las
principales expresiones musicales de Tierra Caliente.

“También sé -enfatizó Nava- que sólo hay una forma de sentirlo y
gozarlo porque por su través nos llega el calor de la tierra”.

Josafat hizo alusión a que, estas expresiones locales, que en
algún momento llegaron a ser más de 50 (más de una o dos por estado
de la República), cobraron su especificidad gracias a los colores,
temperaturas, vegetaciones, lenguas y culturas culinarias de cada
región.

El también director del Centro Cultural El Tecolote sintetizó
este proceso sincrético cultural con una imagen poética: los
recreadores de los géneros musicales venidos de España fundieron los
nuevos sones conforme “sufrieron los terremotos”.

Más tarde, durante el concierto vespertino del encuentro en la
plaza central de esta población, surgió el homenaje espontáneo a
cuatro poetas de Palmar Chico: Adrián Pineda Hernández, José Tapia
Estrada, Teótimo Jaramillo y Herminio Zedillo.

Incluso se leyó uno de los poemas de Adrián Pineda, incluido en
una antología de poesía popular de Tierra Caliente, recopilada por el
cronista mexiquense Mario Colín.

Finalmente, Miguel Acedo Pérez, uno de los versadores locales,
tuvo una topada con el poeta oaxaqueño Samuel Aguilera, concertada a
cinco poemas o cinco rimadas a manera de coplas.

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