Regresa Hitler restaurado al museo de cera tras ser decapitado

Por Olga Borobio.

Berlín.- La controvertida figura del dictador alemán Adolfo Hitler volvió a ocupar su lugar en el museo de cera Madame Tussauds de Berlín, tras ser dañada por un visitante cuando abrió sus puertas la muestra, que causó un gran debate en Alemania.

La figura, que exhibe al dictador como un “hombre roto”, sentado en su búnker poco antes de acabar con su vida en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, se puede apreciar de nuevo detrás de su escritorio, pero ahora con medidas de seguridad reforzadas.

En el futuro será protegida con un muro con ventanas de vidrio y por efectivos de seguridad. Así, aparecerá como el jefe de un búnker de dos por dos metros que dejará de ser accesible para los visitantes y estará vigilado además por cámaras de video.

Todas estas medidas, que pueden resultan paradójicas al crear un áurea de protección tan significativa a uno de los personajes más denostados de la historia alemana, se hicieron necesarias tras el ataque de un visitante al museo.

Al grito de “Nunca más guerra”, el hombre arrancó la cabeza del dictador tan sólo a unos minutos de la apertura de la exposición en la avenida Unter den Linden berlinesa, a comienzos de julio pasado, desde entonces, el escritorio del dictador permanecía vacío.

Ante tantas medidas, el museo se vio obligado a justificar el reforzamiento de los mecanismos de seguridad.

“Por favor, tengan en cuenta que por respeto a otros visitantes y a millones de personas que murieron en la Segunda Guerra Mundial, está prohibido tocar y fotografiar la figura de Adolfo Hitler y su posado en este caso particular”, advierte un cartel colocado cerca de la sección “Heróes y malvados” de la muestra.

La figura, que fue restaurada en Londres, Reino Unido, no es igual a la original: el pelo del dictador cuelga revuelto sobre su cara, su corbata está mucho más aflojada y la mano, que antes estaba sobre un libre, cubre ahora el gorro de Hitler situado sobre la mesa.

Los curadores del museo no esperaban captar más visitantes por la presencia de la figura del dictador, pero en los últimos días se observaron largas filas en el museo, pese a que un portavoz se esforzó en negar que hubo diferencia respecto a otras jornadas.

La presencia de la figura del dictador causó una gran controversia en el país, muchos temían que el museo se convirtiera en un lugar de culto de neonazis. Además, este recinto está ubicado a escasos 100 metros del Monumento al Holocausto berlinés.

Los organizadores justificaron la presencia de Hitler al destacar la contribución decisiva de este personaje a la historia alemana y de Berlín y, para contrarrestar los temores, prometieron presentarlo como un hombre destruido a punto de acabar con su vida.

El ataque a su figura provocó titulares en todo el país y también fuera de Alemania: “Finalmente triunfó un atentado contra Hitler”, comentó el ensayista Henryk M. Broker en aquel momento. El atacante provocó graves daños a la figura, que costó unos 200 mil euros.

El berlinés, de 41 años, es procesado por daños materiales y por lesión corporal, pues uno de los guardias del museo que intentó frenarlo cuando lo vio abalanzarse sobre la figura, fue herido en una pierna durante el forcejeo.

La figura de Hitler, de hecho, fue atacada en varias ocasiones también en el museo Madame Tussauds de Londres, donde se encuentra desde 1933 y desde 2002 sin la protección de un cristal.

Muchos de los visitantes lanzaron huevos o escupieron al “Fuhrer” cuando el cristal lo blindaba, algo que se prolongó durante seis décadas.

Según el museo, ninguna otra figura de cera ha sido objeto de tantos ataques. De hecho, el dictador alemán lideró durante muchos años la encuesta del museo sobre la personalidad más odiada. Desde 2002, lo supera Osama Bin Laden.

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