El hipotético gane del FMLN y la teoría del caos

A pesar de que se ofrecía libertad, democracia, justicia social y hasta chumpes [pavos] gratis para todos por parte de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), el partido que ganaría las elecciones de 2009 sería el de aquel campesino salvadoreño de Teotepeque, La Libertad, que luchó por la igualdad entre los hombres y mujeres de su tiempo hasta caer desplomado en el suelo aquella tarde del lunes 1 de febrero de 1932.

Gracias a los plomazos que descargó el pelotón de fusilamiento en medio de su pecho, por encargo del entonces presidente de la república, Maximiliano Hernández Martínez.

“El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional —FMLN— gana las elecciones en El Salvador” fue la portada de todos los periódicos digitales de la región antes de que el reloj local diera las 12 de la medianoche.

En otra época nadie hubiera dado crédito a los resultados, pero los tiempos habían cambiado y nuestra Democracia, por una vez en la vida, daba una oportunidad a un partido que había dedicado toda una vida a luchar por sus causas con el fusil entre las manos para derrocar a un gobierno que, esta vez, caía derrotado en el lugar que corresponde: en las urnas.

El día siguiente, el pueblo llano se tiró a las calles a celebrarlo.

Así llegaba, aquella noche, la alternancia democrática al país. Sería la izquierda, por primera vez en su historia, la encargada de formar el gobierno de la nación. Sin embargo, las cosas resultarían más difíciles de lo que en un principio se esperaba, debido a lo que el Ilustrísimo Embajador de la Lengua en Centroamérica, El Dr. David Escobar Galindo, llamaría, meses después, en su columna sabatina de la Prensa Gráfica “proceso de pasionismo ideológico colectivo pendiente de superar”.

El registro de sucesos empezó de la siguiente manera:

6 de Enero de 2009
César Funes, el jefe de campaña del candidato presidencial por Arena, Rodrigo Ávila, avisa a los medios que no habrá debate cara a cara con el candidato del FMLN, Mauricio Funes, porque Ávila ya está en el debate, el que, según él, verdaderamente importa: el debate con la ciudadanía.

Los medios de comunicación no ejercen la suficiente presión necesaria para armar el deseado cara a cara entre Ávila y Funes.

Domingo 15 de marzo de 2009
A las 11:45 de la noche las agencias internacionales AFP, AP, EFE, Reuters y CNN dan al mundo la noticia “El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional —FMLN— Gana las Elecciones Presidenciales en El Salvador”.

Los medios nacionales aguatan la noticia. El augurio de días mejores obliga a los ciudadanos de bajos recursos a echarse a la calle a celebrar el histórico triunfo del partido de izquierda.

Lunes 1 de junio de 2009
El candidato presidencial, Maurico Funes, oficialmente declarado “Presidente Electo”, toma la banda presidencial del saliente presidente Elías Antonio Saca.

A pesar de los disturbios en las calles, el partido perdedor finalmente acata los resultados electorales emitidos por el Tribunal Supremo Electoral.

Sin embargo, la configuración de la Asamblea Legislativa queda, otra vez, en las manos de los diestros del Partido de Conciliación Nacional, que deciden alinearse, una vez más, con su hija mayor el partido ARENA para controlar la agenda legislativa.

1 de octubre de 2009
La crisis económica se agudiza aun más en los países “desorganizados” en cuya categoría encaja, casi a la perfección, nuestro país según los estándares de los organismos internacionales.

El gobierno de Funes anuncia medidas económicas para frenar la escalada de precios: el IRA mejorado, el reflote del Banco de Fomento Agropecuario, paquete de incentivos y prestamos para el pequeño agricultor, IVA selectivo, la entrada del país al sistema de Alba Petróleo de Venezuela, etc.

El poder mediático se centra en lo último y anuncia en sus titulares “Funes vende la soberanía nacional a Hugo Chávez”. El ambiente se va calentando en las calles.

<

You must be logged in to post a comment Login