Missoni, Moschino y Armani brillan en los desfiles de Milán

MILAN, Italia (AFP) – La alegre y contagiosa colección de Missoni brilló esta semana durante los desfiles de moda de Milán para la primavera-verano 2009, que develaron también las nuevas colecciones “románticas” de Moschino y Armani y el descarado estilo marinero de D&G.

La colección de Missoni parece inspirada en los cuadros de Kandinsky, con colores que rebotan y conturban generando un efecto dinámico, caleidoscópico.

Del rosado al castaño, del azul al amarillo mate, los pigmentos y tintes de la célebre casa italiana se mezclan con hilos de oro sobre túnicas, faldas que parecen pantalones y cinturones anchos de cuero que realzan la profusión de colores.

Las dulces prendas de Moschino esta vez generan un efecto romántico, tal como la colección de Giorgio Armani, elogiada y aplaudida generosamente.

Los dos grandes modistos italianos visten a una mujer que conquistó ya el poder y no necesita más confirmarlo a través del traje, dando rienda suelta al garbo y la ternura, como declaró el mismo Armani.

Las sedas de Moschino, con colores lilas, verde esmeralda y rosado antiguo se combinan con trajes rectos, cubiertos con pliegues y adornos, de los que surgen a veces rosas de la misma tela.

Sin escotes, sobrios, comedidos, con un corte sabio, las prendas no dejan descubrir el cuerpo, tampoco los senos, una tendencia que reina en todas las colecciones presentadas hasta ahora en las pasarelas de Milán, que abandonan lo extravagante.

La mujer moderna de Giorgio Armani viste una chaqueta suelta de seda o raso, escoge colores delicados y abandona definitivamente las hombreras masculinas para desfilar sin tacones con los trajes de noche y altos, muy altos, durante el día.

Las chaquestas largas o cortas, con pantalones estrechos en fondo, faldas con dobladillos sin aplanchar y cabellos recogidos y algo sucios, constituyen pues la mujer “imperfecta” de Armani.

D&G, la línea juvenil de los modistos milaneses Domenico Dolce y Stefano Gabbana, irradia la brisa marina, con modelos de rayas azul y blancos y en ocasiones combinados con anclas rojas.

Los estampados con pequeñas banderolas de todo el mundo, los barquitos, los pantalones de talle alto y los chaquetones confirman el clásico estilo marinero.

La colección prêt-à-porter de Cristina Ortiz para la casa Salvatore Ferragamo es en cambio vaporosa, sus trajes parecen paracaídas suspendidos en al aire, los materiales caen plegando las vestiduras.

Los colores son coralinos, fucsias, verdes delicados, anaranjados, el caftán largo y las sandalias extremadamente altas para la noche constituyen la nueva elegancia de la casa milanesa.

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