El gobierno boliviano está enterrando a la democracia

Las negociaciones entre el gobierno y los prefectos de la ” media luna”para pacificar al país luego de la escalada sangrienta en Pando que causó inmumerables muertos, heridos y desaparecidos, aparentemente están llegando a un final, que previsiblemente será trágico si no hay un acuerdo “equitativo”.

Los principales temas de confrontación son las autonomías que reclaman los opositores, la Constitución que el gobierno quiere aprobar, aunque debe estar sujeta a revisión y un impuesto de hidrocarburos que el Ejecutivo recortó a las regiones.

El Presidente Evo Morales declaró que él estaba de acuerdo con las autonomías de la media luna, que fueron aprobadas legítimamente por voto mayoritario en sus regiones y a las que él finalmente calificó de legales; sin embargo, el apuro del ejecutivo por hacer que se apruebe a la brevedad el referéndum para someter a voto de la población la nueva Constitución, que de hecho es ilegal, es un acto de chantaje.

Lo más sorprendente es la declaración del presidente cuando expresa “que no aprueba la medida de fuerza de sus colaboradores que incluyen cocaleros, y mineros armados aunque estos tienen el aval del gobierno para “presionar” a los prefectos opositores a aceptar la Constitución “ilegal”, sitiando a Santa Cruz y hasta incluso pedir la renuncia de su prefecto.

Como un ultimátum, aseguró que si los prefectos opositores firman el acuerdo político que él propone “volvería la paz y la tranquilidad a la región de Santa Cruz”.

¿“Cómo es posible” que el mandatario boliviano no se dé cuenta de la magnitud de su amenaza?

Luego del arresto del prefecto de Pando y el “alejamiento” del de Cochabamba, es fácil predecir que los demás opositores tendrán que cuidarse para no ser destituidos de sus mandatos que por mayoría del voto popular fueron ratificados en sus departamentos.

Sin ninguna duda, las hordas que son movilizadas y pagadas con recursos foráneos, puesto que nadie “trabaja” gratis invirtiendo su tiempo en viajes que requieren dinero para su subsistencia, responden a consignas del gobierno.

En Bolivia se está enterrando a la democracia. Las consecuencias de lo que ocurrió y lo que pasará de hoy en adelante, será de absoluta responsabilidad de los gobernantes, porque son ellos quienes están orquestado en detalle la movilización y el suministro de armas a sus seguidores, ante la sorprendente pasividad de las fuerzas del orden que permiten, (en desvergonzada complicidad), los abusos que ya se están cometiendo en Bolivia.

Parte de la responsabilidad del fracaso, si fracasan las negociaciones, tendrán que asumir los países que integran UNASUR, por haber manifestado su total apoyo al Presidente Evo Morales, sin antes haberse tomado la molestia de informarse adecuadamente de los problemas de fondo de Bolivia que no necesariamente incluían la interrupción de un gobierno democrático sino de malas políticas en los que el gobierno y su partido son los primeros culpables.

La estrategia del vicepresidente García Linera, de que“el gobierno sospecha que la oposición no tiene voluntad de firmar un documento de gran acuerdo y que el pueblo no puede ser nuevamente burlado; el pueblo no puede entrar a ese tipo de escamoteo de la expectativa y la esperanza”, carece de seriedad.

Es cierto que la mejor defensa es el ataque, pero por ahora, ya son demasiadas los abusos, las falacias y “las metidas de pata” de funcionarios del gobierno que están poniendo en tela de juicio ante los “bolivianos y bolivianas”, su comportamiento errático y dependiente.


Julio Durán
Impacto

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