Dañan producción de medicinas contra Sida los "Trámites burocráticos"

Montreal.- El primer envío de medicamentos genéricos contra el Sida fabricados en Canadá bajo un “programa humanitario” y destinados a Kigali, Ruanda, es quizá el último, señaló el analista André Picard.

Esta semana se enviaron a Kigali siete millones de dosis de Apo-TriAvir, tres antirretrovirales contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), que causa el Sida, fabricado en Canadá bajo una legislación adoptada en 2004.

Ese año, el gobierno adoptó la ley “Acceso a las Medicinas” que le permite otorgar a empresas que producen medicamentos genéricos a bajo precio las licencias de medicamentos patentados, para que los fabriquen legalmente con destino a ser exportados a países pobres.

El envío de Apo-TriAvir permitirá tratar a 21 mil ruandeses durante un año y a un costo de 39 centavos de dólar por día, es decir 1.0 por ciento del costo con una triple terapia antirretroviral producida por las farmacéuticas que poseen las patentes.

Picard, analista de asuntos de salud del diario Globe and Mail, calificó el envío a Ruada de “momento agridulce” porque es resultado de una legislación humanitaria para estimular la distribución de esos medicamentos y ayudar a los países africanos a combatir el Sida.

Pero, agregó, la aplicación de la ley de “Acceso a las Medicinas” ha quedado empantanada en una maraña de trámites burocráticos y “de políticas mezquinas”, y por ello el envío “es quizá el último y esta trágica realidad nos debe avergonzar”.

La Red Legal Canadiense VIH/SIDA, que impulsó la adopción de la ley en 2004, afirma que es necesario cambiar las reglas de aplicación de esta legislación para evitar que el trámite de otorgamiento de licencias esté limitado a cada caso particular.

Esta organización propone eliminar la necesidad de negociaciones por separado y de licencias por país -al cual serán exportados estos medicamentos- y por cada pedido de medicinas, pero las recomendaciones no encontraron respuestas del gobierno canadiense.

Cuatro años después de la adopción de esa Ley y de ocho millones de muertos por el Sida en Africa, dijo Picard, Canadá sigue siendo el único país que aceptó otorgar licencias a los laboratorios genéricos para producir medicamentos patentados.

Aunque esta ley sólo autoriza exportar los medicamentos genéricos a países pobres y no amenaza los lucrativos mercados que pueden permitirse la compra de medicinas producidas bajo patente, el trámite burocrático impone severas restricciones a los fabricantes, anotó.

Los laboratorios genéricos -como Apotex Inc.- deben negociar con los propietarios de las patentes -Boehringer Ingelheim (Canadá) Ltd y GlaxoSmithKline Inc. en el caso de Ruanda-, para tener acceso a sus “recetas” y métodos de fabricación.

En cada caso el trámite exige que el fabricante de genéricos pida al Comisario federal de Patentes una “licencia compulsiva” para poder someter luego al gobierno de Ruanda, por ejemplo, una oferta pública de venta.

Expertos estiman que el gobierno conservador en Ottawa no está interesado en que funcione esta ley que permite traspasar la ley de Patentes, y tampoco hay entusiasmo entre las grandes farmacéuticas que poseen las patentes.

El impacto de esta inacción es sentido por millones de personas, desde niños hasta mujeres y ancianos, en su mayoría africanos, según Picard.

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