.Forma parte esencial del repertorio operístico la obra de Humperdinck.

México, 26 Sep (Notimex).- El compositor alemán Engelbert
Humperdinck, quien alcanzó la fama gracias a la ópera “Hansel y
Gretel”, basada en el cuento de hadas escrito por los hermanos Grimm,
murió el 27 de septiembre de 1921.

Nació en el poblado de Siegburg, cerca de Bonn, Alemania, el 1
de septiembre de 1854. Estudió música en los conservatorios de
Colonia y de Munich.

Desde pequeño mostró su talento como compositor. A los siete
años de edad compuso su primera obra mientras tomaba lecciones de
piano, aunque sus padres no estaban de acuerdo con ello, pues
hubieran preferido que se dedicara a la arquitectura.

En 1880, Humperdinck conoció a Richard Wagner y dos años después
colaboró con él como ayudante en la primera presentación de
“Parsifal”. Richard Wagner le permitió escribir una pequeña parte
musical para reemplazar una escena de la primera presentación.

Comenzó a trabajar en el conservatorio como maestro, crítico,
consejero, editor de música y compositor. Casi todas sus obras las
compuso para que se cantaran o actuaran.

Humperdinck era un alemán nacionalista y como tal escribió
varias obras elogiando a la madre patria y al llamado Kaiser; de ahí
que “Hansel y Gretel”, un cuento de hadas escrito por los hermanos
Grimm, armonizó con los ideales nacionalistas de Humperdinck.

“Hansel y Gretel” es una metáfora del proceso de crecimiento
humano que coloca al niño ante dificultades insuperables. Es una obra
que aborda uno de los grandes miedos infantiles, el temor de ser
abandonados, sobre todo, por parte de los padres.

En ella, los autores hacen referencia a la maldad y a la
violencia, pero también transmite el mensaje de que, aún siendo
pequeño, incluso un niño, puede enfrentarse y superar los grandes
peligros.

Durante su estreno en el Teatro Weimar, Richard Strauss, en ese
entonces asistente de director, aclamó la ópera como original, nueva
y auténticamente alemana.

Esta fue su obra más famosa y según la crítica debe su éxito,
sobre todo en los países del área alemana, a la original mezcla de
wagnerismo e ingenuas melodías populares, junto a su mágico
argumento.

Algunos años después, Humperdinck escribió otra ópera
representando de nuevo a niños y a una bruja, llamada “Los hijos de
la reina”.

En 1911 compuso la música para una obra pantomímica religiosa
llamada “El milagro”, dirigida en Londres por Max Reinhardt. Este
trabajo fue interpretado durante la época navideña, con dos mil
participantes en el reparto, 500 en el coro y 200 en la orquesta.

El resto de su producción escénica, casi toda ambientada en el
mundo infantil, logró una fama a la fecha no superada, con piezas
como “Los siete Geislein” (1895) y “Cuatro lieder para niños” (1901).

Tiempo después, Humperdinck se retiró para dedicarse a impartir
clases en la Academia de Bellas Artes de Berlín y en el Conservatorio
de Frankfurt, donde permaneció hasta su muerte, ocurrida en
Neustrelitz, una región vecina a la capital alemana, el 27 de
septiembre de 1921.

Cabe destacar que la obra que legó el compositor a la posteridad
incluye música para escena, de cámara y de coros.

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