La oralidad, fundamental para la supervivencia de una lengua materna.

México, 26 Sep (Notimex).- Todas las lenguas indígenas mexicanas
están potencialmente en riesgo de extinción, de continuar su actual
ritmo de desuso paulatino y la desintegración comunitaria provocada
por la migración, afirmó el lingüista Fidencio Briceño Chel, hablante
de maya yucateco.

En la conferencia Las lenguas indígenas. De la A a la Z, 364,
una para cada día del año, que compartió con sus colegas Francisco
Barriga y Erasto Antunes, Briceño consideró que la principal forma de
evitar esta catástrofe es que sus hablantes no dejen de hablarlas.

hay otros recursos importantes -enseñarlas, escribirlas y
dotarlas de vocabularios y gramáticas-, pero la “mejor forma de
mantenerlas vivas es que quienes las tienen como lenguas maternas
sigan hablándolas. La oralidad es fundamental para su supervivencia”,
dijo el especialista.

A la fecha existen en México 11 familias y 68 grupos
lingüísticos con 364 variantes dialectales, que a causa de los altos
grados de diferenciación resultan ininteligibles entre sí.

Tal es el caso del zapoteco, que cuenta con 80 variantes, cuyos
niveles de variación son superiores al 50 por ciento; el náhuatl
tiene 30 versiones y el maya un número ligeramente superior, pero con
variables distribuidas en seis ramas: wasteko o téenek, yucateca,
tzeltal, o”auyob”al moyó, mam y kiché.

La familia lingüística maya o mayense tiene una antigüedad
calculada entre cuatro mil y seis aÑos y actualmente se habla en un
área territorial de 325 mil kilómetros cuadrados en México, Belice,
Guatemala, Honduras y El Salvador.

El náhuatl es también una lengua trasnacional, pues se habla
desde el centro, el oriente y el occidente de México, hasta
Nicaragua, cuyo nombre alude precisamente a su límite territorial en
Centroamérica. Pertenece a la familia yuto-azteca o yuto-nahua con
ramas en el norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

La mayoría de las variantes del maya tiene nombre -a diferencia
del náhuatl, el zapoteco, el mixteco o el h;ah;? u otomí- y cuenta
con reconocimiento de lengua, no de dialecto o variante. El maya
tiene 850 mil hablantes, el náhuatl 1.5 millones, el zapoteco 450
mil, el mixteco 444 mil y el tzotzil 300 mil.

Oaxaca, con un territorio similar al de Portugal e
independientemente de los criterios de diferenciación que se
apliquen, es mucho más complejo que toda Europa junta, citó uno de
los ponentes, al recordar que en el período colonial México era
aludido como “país babélico”.

Sigue
La oralidad, fundamental/dos/babélico”.
.
Esta diversidad, explicó Barriga, se da aún en la lengua
española hablada en México con data del siglo XVI, toda vez que
algunos estudios reportan la existencia actual de diez dialectos de
castellano, entre ellos el que se habla en el Distrito Federal, el
yucateco, el tabasqueño, el norteño, etcétera.

También hay variantes de español mexicano culto, urbano,
campesino y popular (tepiteño), derivadas de factores históricos,
geográficos, sociales y culturales, como ocurre con todas las
lenguas.

Las variantes lingüísticas son fonológicas, lexicales y
sintácticas o estructurales. Estas son las que provocan mayor
complejidad y distanciamiento de la lengua madre.

Antunes mencionó que la diversidad del país -al arribo de los
españoles se dijo que había más de 500 lenguas- ha contribuido a la
existencia de una “escuela mexicana” de lingüística desde el siglo
XVIII a la fecha, mediante las aportaciones de los jesuitas mexicanos
expulsados en esa centuria y el lingüista Mauricio Swadesh, quien
creó el método glotocronología léxico estadístico.

La distinción entre una lengua y un idioma es igualmente
categorial, porque un idioma es una lengua común a varios pueblos,
tiene reconocimiento oficial o estatal y cuenta con literatura
escrita; y una “lengua” a secas es la que se habla en un sólo pueblo.

Las lenguas prehispánicas mexicanas con mayor riesgo de
extinción son las que tienen menos de 200 hablantes y entre ellas
figuran el papai, kil

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