Dividió el 68 mundos de la cultura y la política: Cuauhtémoc Medina.

Por Luis Galindo.

México, 29 Sep (Notimex).- El investigador Cuauhtémoc Medina
González aseguró que aunque hay diversas interpretaciones del
Movimiento Estudiantil del 68, él en particular no puede decir mucho,
porque no es algo simple que pueda expresarse de manera fácil y
clara.

“Lo que puedo decir es que no fue una construcción elemental, es
decir, fue un momento de valentía particular y social, y de una muy
notable estupidez gubernamental, es lo único que puedo decir al
respecto”, mencionó en entrevista con Notimex.

Sobre qué cambios tuvo el país, después de los sucesos del 68 a
nivel cultural, aseveró que partió en dos historias, la vida
cultural, por un lado, y por otro lado un divorcio con la política
que nunca ha sido reparado.

“Esto es entre el espacio de la cultura y el espacio de la
política, incluso los intentos de depurar con la emergencia de una
política de oposición, pero sobre todo abrir un espacio de una
confrontación de temas muy generales a respuesta del 68”, adujo.

“Aunque se asumió un proyecto de crítica desde adentro o sea
otra manera liberal, se precipitó a un sector muy importante, cuya
conclusión fue de no hacer nada y derrumbar en la década una
negociación y conflicto entre esa división”, puntualizó.

También provocó durante unos años un discurso autoritario que se
extendió sobre muchas zonas de cultura nueva y que significó que van
desde la supresión del rock and roll, hasta la negativa de los museos
oficiales de adquirir obras de arte contemporáneo.

Sobre si el Movimiento del 68 sigue vivo, Medina comentó no
saber, pues no entiende los alcances, aunque hay un acontecimiento de
memoria y la política de memoria, que puede ser hecha en relación con
aquellos, pero también hay una serie de interrogantes que no puede
contestar.

Subrayó que hay una completa diversidad de investigación, pues
lo que si es nuevo al menos, es lo que ocurre al Memorial del 68 y
que además plantea una diferencia de memoria.

“Esto es un recordación que compete a la UNAM y no al Estado en
su conjunto, pues corremos el riesgo de lo que de esta nación hace
con sus tragedias y revoluciones, puede transformar a los muertos en
una justificación de orden y eso espero que no sea el proceso que
estamos construyendo”, apuntó,

Cabe destacar que el también curador dictó el mes pasado una
conferencia magistral en el Auditorio Alfonso García Robles, del
Centro Cultural Universitario Tlatelolco, en la cual comentó que el
arte plástico en los años 70 significó una forma de expresar el
sentimiento que causó la matanza de estudiantes en la Plaza de las
Tres Culturas, en aquel 2 de octubre de 1968.

Recordó que entre julio y agosto de 1968, el escritor y
guionista José Revueltas, trataba de convencer al movimiento
estudiantil de evadir la confrontación directa con el Estado, porque
él entendía que esto podría conducir a conflictos que lamentar.

“Las suposiciones que él estaba haciendo para que el movimiento
estudiantil no se enfrentara al gobierno, fue de una manera clara,
pues llegaba con esa posición de que se evadiera la confrontación”,
señaló el investigador.

También comentó que en la década de los 70 se plasmó un mural en
Ciudad Universitaria, que reunió a varios jóvenes, pero el cual
significó lo que se sentía, aún después de lo sucedido en el 68, pero
que representó mucho para ellos y para el arte.

Para el investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas
de la UNAM, y promotor de arte plástico contemporáneo, es un campo
extremadamente interesante de investigaciones, sobre todo de momentos
políticos y culturales.

Lo importante de esos hechos, añadió, es justamente que no hay
consensos ni científicos, salvo el que hay una culpabilidad estatal,
que no ha sido reparada y un crimen”, aseguró.

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