El rally, las ONGS y el gran negocio de la pobreza

Tras cuatro décadas de realización casi ininterrumpida, un evento automovilístico no se realizará este año en Paraguay.

El “rally del Chaco”, que ha sido pasión de muchos por generaciones, ha dado paso al poderío de las ONGs, las cuales necesitan recaudar fondos para sus actividades y recurrieron al estado de emergencia, un recurso que les permite recibir y recaudar dinero sin control alguno.

La eminencia gris de la maniobra es un conocido personero de la embajada norteamericana de Asunción, vinculado a IAF, NED y USAID, Camilo Soares.

Estado de emergencia, ¡gran negocio!
Declarar estado de emergencia es para algunos comedores de carroña de Paraguay un gran negocio, que se traduce en millones de dólares.

La idea de declarar estado de emergencia en Paraguay es una idea que hace mucho venían acariciando los “chicos buenos” de las ONGs financiadas por USAID, el NED, IAF, y otras fundaciones anexas a la CIA que hoy al fin alcanzaron el tan anhelado zoquete en la función pública en Paraguay, y viven de las escuálidas arcas públicas de un país miserable entre miserables.

El resultado del estado de emergencia no ha sido, a pesar de todo, una pronta asistencia a los damnificados sino una gran polémica en torno al automovilismo y el aumento en la recepción de donaciones de la ex operadora del Plan Colombia Liliana Ayalde, hoy embajadora en Paraguay.

Escuchemos la advertencia del intelectual izquierdista James Petras, con respecto a este poder que amenaza con tomar ribetes totalitarios en nuestro país:

“Al incorporar a los pobres a la economía neoliberal a través de acciones voluntarias que son exclusivamente de la iniciativa privada, las ONG crean un mundo en el que la apariencia de una solidaridad y acciones sociales ocultan una conformidad hacia las estructuras nacionales e internacionales del poder.

No es casual que las ONG se hayan convertido en entes dominantes en ciertas regiones donde las acciones políticas independientes han decaído y el neoliberalismo rige sin oposición alguna”.

Las ONGS, el poder detrás del poder
La CIA utiliza para financiar sus redes globales no gubernamentales un gran plantel de fundaciones, algunas ficticias, otras reales. También hay un gran número de organizaciones que reciben fondos de la CIA:

Revistas académicas de renombre, sindicatos y think tanks políticos, por supuesto que todas dedicadas a la difusión de las ideas que Washington considera oportunas. Estos beneficiarios de una supuesta asistencia en metálico en realidad son parte de una estrategia del imperio, que no se caracteriza por dar puntada sin hilo precisamente.

Estados Unidos elaboró desde el final de la guerra fría una nueva doctrina de golpes de estado soft mediante la utilización de técnicas no violentas.

Inspirándose en la eficacia de las luchas políticas que desarrolló en la India Mohandas K. Gandhi, la no violencia activa, Washington trata desde hace poco más de una década de derrocar los gobiernos que no le gustan mediante un dispositivo que le garantice el apoyo de la opinión pública internacional.

Para logar estos fines por medio de la nueva doctrina, las organizaciones no gubernamentales, tan populares ante los medios de difusión, juegan un papel esencial.

Como señala el periodista de Counterpunch Jacob Levich, «las organizaciones no gubernamentales —asociaciones teóricamente independientes y con la reputación de humanitarias, conocidas bajo de la denominación de ONG— están ya abiertamente incorporadas a la estrategia de conjunto de Washington para consolidar su supremacía global».

Conocidas herramientas de desmovilización, figuras como James Petras han advertido sobre el papel que algunas ONGs desempeñan como brazos del poder internacional en la fractura de luchas populares reivindicativas.

Según él, para combatir verdaderamente las fuentes de las desigualdades y la pobreza, estas organizaciones deberían actuar al amparo de los movimientos sociales.

Aun cuando las ONG han criticado violaciones a los

You must be logged in to post a comment Login