Tiene la fotografía una presencia permanente en mi vida: Pedro Meyer. El artista de la lente asegura ser un “hombre-cámara”

México, 30 Sep (Notimex).- Pedro Meyer, que carga a cuestas
historias increíbles y desgarradoras a través de más de 300 mil
fotografías que ha tomado por el mundo a lo largo de 35 años de
carrera profesional, se describe como “el más desconocido de los
fotógrafos conocidos”.

No le incomoda el título de “hombre-cámara”, porque subraya que
“la fotografía ha sido una presencia permanente en mi vida. Mis
imágenes son la huella de mis percepciones y de mi historia”.

Cuenta que siempre ha cuestionado todo: la educación, la
obligación de memorizar, la autoridad. “Acaso por eso he fotografiado
todo. En ciertos momentos de aguda pena personal, captar imágenes era
para mí la única posibilidad de tratar de comprender más adelante lo
que pasaba”, dijo.

Su difícil infancia y juventud lo forjaron para consolidar su
futuro. Pedro Meyer nació en Madrid, en 1935. Sus padres Liesel
Richheimer y Ernesto Meyer habían huido de Alemania a España en 1933,
tras el ascenso de Adolfo Hitler al poder.

Poco tiempo después, su padre obtuvo un préstamo y se embarcó a
México en busca de nuevos horizontes. Más tarde lo alcanzarían su
esposa e hijo.

En la Ciudad de México se encontraron con buena parte de la
intelectualidad de Europa central y los escritores, artistas y
políticos gravitaron en torno a la casa de los Meyer.

Como su infancia y juventud, su recorrido para hacerse fotógrafo
profesional estuvo lleno de obstáculos. Dejó sus primeros estudios en
ingeniería para concluir una licenciatura en administración de
empresas. Luego inició un posgrado en arquitectura, que dejó trunco,
para concluir para obtener uno de su carrera.

Pedro Meyer nunca hizo estudios formales de fotografía. Para
ganarse la vida estableció un negocio de lámparas que llegó a tener
500 obreros.

Para entonces comunicó a sus socios que renunciaría para
convertirse en fotógrafo y en 1968 retrató los movimientos
estudiantiles que se desataron en diversas partes del orbe.

Cuando comenzó su carrera no conocía de fotografía profesional y
sus colegas no quisieron enseñarle lo que sabían. No tenía equipo,
pero sí experiencia comercial; además tenía muy claro que no quería
establecer una empresa fotográfica, sino ejercer como fotógrafo.

A principios de los años 80 fue contratado para cubrir la
campaña presidencial de Miguel de la Madrid, pero antes trabajó en
los coloquios latinoamericanos de fotografía.

En entrevista, Meyer evocó tiempos idos cuando se presentó con
el maestro Manuel Alvarez Bravo para plantearle sus inquietudes de
querer unir en un gremio a los fotógrafos y el célebre artista de la
lente sin más le espetó: “Cada chango a su mecate”.

Fue así que Pedro Meyer se dedicó a recorrer el mundo y capturar
en imágenes “pedazos” de la historia de la humanidad. El total de su
obra hoy suma más de 300 mil fotografías, las cuales le han brindado
un sólido sustento a su prestigio.

Cinco años después de que Alejandro Castellanos lo invitara a
montar una retrospectiva de su obra en el Centro de la Imagen, el
proyecto se materializa pero con una dimensión más amplia. “Herejías”
se exhibir en más de 60 museos del mundo entre octubre y enero del
próximo año.

Honor a quien honor merece y el soñado proyecto es ahora una
realidad para el reconocido fotógrafo que se resume así: “Siempre he
sido un outsider”.

© 2006-2008 Notimex, Agencia de Noticias del Estado Mexicano

You must be logged in to post a comment Login