.Con su poesía conquistó el gran León Felipe al mundo de habla hispana.Por Alfonso Quezada Flores

México, 1 Oct (Notimex).- El gran León Felipe, como le llaman
sus admiradores al republicano español que con su poesía conquistó al
mundo de habla hispana y que según su colega mexicano, Efraín Huerta,
siempre ocupó un sitio aparte, muy por encima de todos sus
contemporáneos, cumple este jueves 40 años de fallecimiento.

El vate, cuyo deceso se dio en esta capital, aún es recordado en
el medio intelectual y además, su obra continúa siendo muy leída.

Para sus biógrafos, León Felipe (1884-1968) es el poeta español
más conocido en México, cuya vida peregrina lo trajo a este
continente desde antes de la Guerra Civil Española (1936-1939) y es
un ejemplo de vate transterrado.

Aunque había publicado un primer y rezagado libro de versos en
España titulado “Versos y oraciones del caminante” (Madrid 1920), fue
en América y particularmente en México, donde escribió la mayor y lo
mejor de su obra.

Su vida, en íntima relación con su poesía, ha sido fielmente
narrada por su compatriota Luis Rius en la biografía “León Felipe,
poeta de barro”. Ese fue su seudónimo.

Dicen sus admiradores que “el espíritu andariego, aventurero por
afán de justicia, en parte bíblico y en parte quijotesco, pocas veces
ha llevado tan lejos un poeta, como León Felipe, a la vida real y
concreta, una concepción poética del mundo y de la vida”.

Asimismo han señalado que “más allá de cualquier sentido
utilitario, la existencia para él fue un combate heroico, mediante el
verbo poético, contra la injusticia.

En sus libros, que siempre fueron esencialmente líricos, a pesar
de haberse interesado mucho en el teatro y haber escrito algunas
prosas, se alían las ideas de los noventayochistas con el tono de los
profetas hebraicos y la imagen audaz del vanguardismo, señala el
volumen “El exilio español en México”, editado por el Fondo de
Cultura Económica.

Su poesía está llena de resonancias de la Biblia, de William
Shakespeare y de otros escritores. Sus ideas, su visión de España
sobre todo, provienen de Miguel de Unamuno y de Antonio Machado,
añade ese libro.

Las influencias, sin embargo, no son necesarias, sino deseables
en todo gran poeta. Estas fueron perfectamente asimiladas por León
Felipe, hechas sustancia propia y transmutada en una poesía original,
de ritmo poderoso e inconfundible, de lenguaje personalísimo lleno de
imágenes sorprendentes por su fuerza y su terrible verdad.

Sigue
Con su poesía conquistó. dos. verdad.

En México publicó casi todos sus libros, que fueron bastantes,
pero los más conocidos son “Español del éxodo y del llanto (1939),
“Ganarás la luz” (1943) y “Oh, este viejo y roto violín”, (1965),
escrito a los 80 años.

La Guerra Civil Española lo deshizo, lo trastornó todo y en León
Felipe, espíritu en el fondo religioso, más cristiano que católico,
la sublevación militar aliada del alto clero, le produjo una especie
de santo furor.

Ante la injusticia del golpe de Estado, el sufrimiento del
pueblo español, la indiferencia cínica de las democracias, el bardo
se transforma en un desesperado, iracundo acusador.

Los reiterados motivos de la poesía de León Felipe son, pues, la
guerra de España y el exilio, a los que después se añadirían las
nuevas catástrofes del mundo actual, como fueron los hornos
crematorios en los campos de concentración nazis.

En realidad, el gran tema leonfelipesco es la desesperación ante
la injusticia humana y la divinidad que parece permitirla. De allí su
profunda afinidad con el Quijote.

Aunque había estado en México desde 1923, su esposa, la
profesora Berta Gamboa, mexicana, León Felipe no arraigó aquí, sino
desde 1939, cuando la derrota de la República Española y la
instauración de la dictadura de Francisco Franco, el poeta se sintió
en buen parte mexicano.

Su presencia aquí no es sólo temática en sus libros, sino que
llega a penetrar en algunos aspectos de su lenguaje.

León Felipe vivió en 1923 en Estados Unidos y a raíz de aquella
est

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