El cine también registró el 68 mexicano.

* Imágenes impactantes contribuyeron en la reflexión de esos sucesos.

Por Manuel Bello Hernández.

México, 1 Oct (Notimex).- El impacto social del Movimiento
Estudiantil de 1968 ha quedado poco pero profundamente reflejado en
el llamado Séptimo arte, en películas como “El Grito”, “Rojo
Amanecer” y “Canoa”.

Se trata, al menos en esos tres casos, de trabajos impactantes
que sacudieron la conciencia del público mexicano, tras examinar
algunas aristas de los sucesos políticos y sociales de finales de la
década de los 60 en México.

“Rojo Amanecer” (1989) del cineasta Jorge Fons es una película
que se atrevió a romper el silencio que mantuvo el cine respecto a un
tema que aún divide a muchos mexicanos.

En ella se narra la mañana del 2 de octubre, en el departamento
de una familia de clase media, un padre burócrata, una madre ama de
casa, un abuelo ex-militar jubilado, dos hijos de preparatoria y dos
chiquillos de primaria, que se prepara para un día normal.

Dicho filme recurre a un sólo espacio, un departamento del
edificio Chihuahua, en Tlatelolco, para narrar la historia de los
hechos de aquel 2 de octubre.

“Rojo Amanecer”, en el que participan los actores Héctor
Bonilla, María Rojo, Demián y Bruno Bichir, no es una cinta que
pretenda analizar las causas y efectos del movimiento, ni denunciar a
un Estado totalitario y represivo, es la crónica de un día en el que
se perdieron los límites de la cordura e imperó el terror.

Aunque para muchos, el año de 1968 sigue siendo, como muchos
momentos conflictivos de la historia nacional, un tema poco
explorado, el valor de “Rojo Amanecer” es el de ser la primera
película en atreverse a tocar la herida.

Antes lo había hecho el documental “El Grito” (1968), realizado
por estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos
(CUEC), quienes decidieron tomar el equipo y material disposición
para filmar los acontecimientos.

Aunque su exhibición se limitó a círculos universitarios y
cineclubes, “El Grito” es un valioso trabajo que da cuenta de la
movilización, pues inicia en julio, durante el conflicto de la
vocacional 5.

Sigue
El cine. dos. 5.

En total fueron ocho horas de imágenes que se editaron bajo la
dirección de Leobardo López Arretche, para integrar el documental,
único testimonio fílmico desde el interior del movimiento.

Cabe resaltar que a este trabajo los estudiantes agregaron la
narración del texto que publicó la periodista italiana Oriana Fallaci
en el libro “Nada y así sea”, sobre su cobertura del mitin del 2 de
octubre en Tlatelolco, en el cual resultó herida.

Entre las imágenes que pueden apreciarse destaca el allanamiento
de la Preparatoria de San Ildefonso con el bazukazo a su portón y la
captura de los estudiantes que habían ocupado el plantel.

El discurso del rector Javier Barros Sierra en Ciudad
Universitaria y la de las multitudinarias manifestaciones que
realizaban los estudiantes que lograban reunir hasta 300 mil
personas, en medio de consignas y carteles de propaganda del
movimiento.

El documental fue fotografiado por los estudiantes del CUEC, con
dos cámaras de la escuela y cuatro más prestadas por Leobardo López
Arretche, Roberto Sánchez, José Rovirosa, Alfredo Joskowicz,
Francisco Bojórquez.

También participaron Jorge de la Rosa, León Chávez, Francisco
Gaytán, Raúl Kamffer, Jaime Ponce, Federico Villegas, Arturo de la
Rosa, Carlos Cuenca, Guillermo Díaz Palafox, Fernando Ladrón de
Guevara, Juan Mora, Sergio Valdez y Federico Weingartshofer.

Cabe resaltar que el cine sobre ese tema en México es escaso,
salvo por películas que abordan la efervescencia de esos años, desde
otras trincheras, tal es caso de “Canoa” (1975), de Felipe Cazals.

En esa película se narra la historia de cinco jóvenes empleados
de la Universidad Autónoma de Puebla que deciden ir a escalar el
volcán La Malinche. El mal tiempo no les permite ascender y tienen
que pasar la noche en el pueblo de San Miguel Canoa

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