Rusia rehabilita al último zar

MOSCÚ (AFP) – La Corte Suprema de Rusia rehabilitó al último zar del país, Nicolás II, y a los miembros de su familia, al negar toda culpabilidad de los Romanoff y considerarlos víctimas de la represión soviética.

“El presidium de la Corte Suprema (la principal instancia jurídica rusa) reconoció que las represiones contra el zar Nicolás y su familia fueron injustificadas y decidió rehabilitarlos”, dijo a la AFP el portavoz de la corte.

De esta forma, la justicia respondió favorablemente a una querella presentada en 2005 por el abogado de la gran duquesa María Vladimirovna, que vive en Madrid y afirma ser la heredera de Nicolás II.

“La gran duquesa expresó su alegría y su satisfacción”, señaló a la AFP su representante en Rusia, Alexander Zakatov. Según esta fuente, ella se siente “feliz”, pues “siempre estuvo convencida de que esta cuestión sería resuelta en Rusia y se negaba a dirigirse a tribunales internacionales”.

“Se trata de una decisión definitiva que no puede ser impugnada”, explicó el abogado de la gran duquesa, Guerman Lukianov, destacando que su cliente no tenía la intención de reclamar la restitución de los bienes imperiales.

Ivan Artsishevski, representante de otra rama de descendientes de los Romanoff, dirigida por el príncipe Nikolai Romanovich, que tiene tensiones con María Vladimirovna, también manifestó su satisfacción por este fallo, aunque minimizó su alcance.

Pero de acuerdo con Artsishevski, en los hechos la rehabilitación ya tuvo lugar cuando los restos del zar y de su familia fueron inhumados solemnemente en 1998 en San Petersburgo, y cuando la Iglesia ortodoxa los canonizó.

La asociación de descendientes dirigida por Nikolai Romanovich “nunca soñó con obtener un documento oficial de rehabilitación, ya que lo fundamental es que Nicolás II (…) sea rehabilitado en los corazones y los espíritus del pueblo ruso”, añadió.

La rehabilitación del último zar ruso y de su familia también fue recibida con beneplácito por la Iglesia ortodoxa rusa, que los canonizó como mártires en 2000.

“No cabe duda alguna de que esta decisión tendrá consecuencias importantes para la Rusia moderna, pues fortalece la prioridad de la ley y restaura la continuidad histórica”, opinó un portavoz del Patriarcado de Moscú, Gueorgui Riabyj, citado por la agencia Interfax.

Nicolas II, su esposa y sus cinco hijos fueron tomados prisioneros y luego ejecutados por la Cheka, la policía política de Lenín, el 17 de julio de 1918 en Ekaterinburgo, en los Urales.

La querella de la gran duquesa María Vladimirovna había sido rechazada en varias oportunidades, pero ella siempre apeló.

La Corte Suprema de Rusia había decidido en noviembre de 2007 que Nicolás II y su familia no podían ser rehabilitados, alegando la “falta de un veredicto” emitido por los bolcheviques.

El zar, su esposa y tres de sus hijas –Olga, Tatiana y Anastasia– fueron solemnemente inhumados en 1998 en San Petersburgo.

En julio, la fiscalía rusa anunció, basándose en tests de ADN, que había identificado los restos de otros dos hijos del zar, descubiertos en 2007 cerca de Ekaterinburgo, del zarevich Alexei y su hermana María.

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