El teatro, un espacio único que expresa la realidad humana.

México, 2 Oct (Notimex).- Para el director escénico Octavio
Michel, el teatro es un espacio único, en el cual, actores,
espectadores, técnicos y creativos moldean una poética singular, que
logra unir respiraciones y latidos y manifiestar la realidad del ser
humano.

“En el teatro se inicia -como decía Albert Camus- “un juego sin
fin de espejos en el que todos nos reflejamos en alguno, y ni
siquiera nosotros mismos tenemos en cuenta que se había abierto”. De
repente oyes una palabra, ves un gesto, observas una imagen e
inmediatamente te remite a alguna experiencia que te llega y mueve”
señaló.

Por tal razón, algunas obras expresan las contradicciones
inherentes de la sociedad actual, las grandes crisis de identidad,
pertenencia y solidaridad que atentan con la completa desintegración
grupal.

Tal es el caso de la obra del dramaturgo irlandés Samuel
Beckett, quien escribió piezas emblemáticas como Esperando a Godot y
Eleutheria, en las que despoja al hombre de sus falsedades y
convencionalismos y los muestra con sus tristezas y miedos.

Actualmente, con el individualismo, como bandera social, existe
un gran desarraigo y desinterés por otro ser humano. “Estamos en un
final de partida, llenos de hartazgo, soledad y humillación
constante”, expresó Michel, quien este viernes estrenará en La Gruta,
del Centro Cultural Helénico, la obra “Final de partida”, de Samuel
Beckett, de los exponentes más importantes del teatro contemporáneo.

“Beckett evidencia la parte subjetiva e irracional del ser
humano. En la obra se muestra al hombre como un ente sociable por
naturaleza, pero ambivalente, que en nombre del amor y la amistad se
vuelve verdaderamente violento y codependiente”.

“Final de partida”, escrita en 1957, muestra en un espacio
onírico, a cuatro seres sumergidos en una miseria emocional. “Los
personajes no esperan nada, están inmersos en el hartazgo y
decadencia absolutos. El dolor perenne del ser humano está retratado
en esta pieza, colmada de relaciones destructivas y humillantes”.

Para el teatrero egresado del Centro Universitario de Teatro,
todos los personajes de Beckett son entrañables. “En puestas
anteriores yo personificaba a Ham, y me parece maravilloso, ya que
conlleva un reto actoral elevado, porque el personaje es un ciego en
silla de ruedas, lo que significa que estás durante una hora y media
sin mover las piernas y con los ojos cerrados”.

Michel describe también su interés por otro personaje de “Final
de partida”, Clov, quien es dinámico, “el único que se mueve, trae,
lleva cosas, sin embargo sigue estando estático porque no sale de ese
círculo de dependencia y tortura”.

Durante un año se dedicó a estudiar y comprender el texto, al
cual hizo algunas modificaciones para volverlo más comprensible para
todo público. “Me tome la libertad de aclarar muchas cosas, porque de
repente eran demasiado difíciles de entender y un poco rebuscadas”,
comentó.

El actor de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) afirma que le
sorprende la conexión que se hace entre intérpretes y público
asistente.

“Creo que nuestro objetivo como actores es hacer vínculos
directos con los que nos están viendo, porque a fin de cuentas por
muy rebuscado que sea una puesta, si uno la hace con honestidad y sin
pretensiones se da un puente que nos permite escucharnos, vernos,
observarnos y también amarnos”.

Por tal motivo, considera que el actor tiene que estar preparado
en diferentes disciplinas de las artes y saber sobre temas generales.
“Yo hago la analogía del teatro y el ajedrez, uno no escoge la pieza
que le toca jugar, de repente haces jaque mate con un peón, un
caballo o una Reina. El juego lo ganas cuando te enfrentas a ti
mismo”.

En el rubro de la dirección ha tomado cursos con reconocidos
directores escénicos como Raúl Quintanilla, Enrique Singer, Mauricio
García Lozano, Claudia Ríos, Ignacio Flores de la Lama, Alberto
Lomnitz y Carlos Corona, que le han enseñado el movimiento dentro del
escenario, el ma

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