El Papa reitera la condena de la Iglesia católica a la anticoncepción

CIUDAD DEL VATICANO (AFP) – El papa Benedicto XVI reiteró el viernes la condena de la Iglesia Católica a la anticoncepción, en ocasión del 40º aniversario de la controvertida encíclica “Humanae vitae” de Pablo VI, que cerró las puertas a toda posible evolución sobre el tema.

Excluir la posibilidad de dar la vida “por medio de una acción destinada a impedir la procreación significa negar la verdad íntima del amor conyugal” declaró el Papa en un mensage dirigido a los participantes de un coloquio sobre “Humanae Vitae” y publicado por el servicio de prensa del Vaticano.

La única contracepción admitida por la Iglesia católica, cuando la pareja atraviesa por “circunstancias graves” que justifican retrasar los nacimientos es “la observación de los ritmos naturales de la fertilidad de la mujer” (o sea la abstinencia en período de fertilidad), agregó el Papa.

La encíclica “Humanae vitae” provocó en su época un sismo en la Iglesia Católica y llevó a numerosos fieles a alejarse de una institución que no tomaba en cuenta las realidades de la vida.

En su discurso, el Papa admitió que “el mundo y numerosos fieles tienen dificultades para entender el mensaje de la Iglesia”, un mensaje que defiende en última instancia “la belleza del amor conyugal”, dijo.

Para el jefe de la Iglesia católica, muchos prefieren “una solución técnica, que a menudo es la más fácil”, pero que a su vez “esconde un asunto de fondo, que es el sentido profundo de la sexualidad humana”, aseguró.

“La técnica no puede remplazar la madura libertad”, dijo.

Benedicto XVI elogió los esfuerzos que varias instituciones católicas están realizando para conocer mejor los “métodos para reglamentar en forma natural la fertilidad humana” y para superar “en forma natural la infertilidad”.

“Los científicos deben ser estimulados para que con sus investigaciones lleguen a prevenir las causas de la esterilidad, de manera de poder curarla, para que las parejas logren procrear en el respeto de la dignidad personal y del que va a nacer”, comentó.

El Vaticano se opone firmemente al empleo de métodos anticonceptivos y a la reproducción artificial a través de donantes de esperma o la congelación de embriones.

Publicada en julio de 1968, la encíclica de Pablo VI, que llevaba el subtítulo “Sobre la regulación de la natalidad”, contiene la postura oficial Iglesia católica respecto al aborto, el control de la natalidad y otras medidas relacionadas con la sexualidad.

Cuarenta años después, esta encíclica papal no ha sido modificada pese a los adelantos científicos y la transformación de la sociedad en ese campo, por lo que varios grupos y exponentes católicos firmaron un pedido dirigido al pontífice para que el documento fuera abrogado.

En ese pedido, los católicos consideran que las posiciones intransigentes de la Iglesia, que prohibe inclusive el uso del preservativo, terminaron por favorecer la epidemia de Sida en el mundo.

El pedido generó duras reacciones por parte del Vaticano, que lo tachó de “propaganda pagada por los fabricantes de contraceptivos”, según declaró el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi.

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