La aguja de los indígenas Kuna de Panamá, al servicio de la alta costura

PANAMÁ (AFP) – Son un puñado de indígenas artesanos de la etnia kuna, la mayoría hombres, que aportan su técnica ancestral de fabricación de ‘molas’ a la confección de la alta costura en Panamá.

Seda, organza, cachemira, lino, cualquier soporte aguanta la técnica de las molas, capas de tela superpuestas y cosidas a mano que forman los dibujos geométricos o de animales o plantas que prepara la diseñadora francesa Hélène Breebaart, afincada en el país del Canal desde hace casi cuarenta años, para adornar sus creaciones de moda.

Ni la vorágine de la preparación de una colección para presentar en la pasarela de Días de Moda Panamá 2008 parece alterar la calma del puñado de indígenas originarios de Kuna Yala en el archipiélago de San Blas, que han acudido este día al trabajo.

Ashley, un travesti que pide ocultar su verdadero nombre y el de su isla de origen para no tener problemas con su comunidad que no acepta que vaya vestido de mujer, lleva 8 años haciendo molas, una técnica que se supone llegó con la colonia española de la mano de las religiosas.

“Cuando era pequeño, mi mamá me pegaba cuando me veía coser porque es un trabajo de mujer”, confiesa.

Nancy Oller, la kuna occidentalizada encargada de supervisar que el trabajo responda a las exigencias de la alta costura, admite que los “únicos hombres que cosen son los que se dan la vuelta (homosexuales)”. Y en el taller de la diseñadora francesa abundan los hombres.

Cada uno tiene una especialidad: ‘Lisa’ hace mariposas, su hermana Fernandina es especialista en bordados en organza, Maximiliano cose amapolas, Rosina, vestida con el tradicional y colorido traje de su etnia, hace otros dibujos.

“Es un trabajo en equipo”, sostiene Breebaart. En la confección de una chaqueta en seda y parchemina que prepara en el taller con la técnica de las molas pueden trabajar hasta siete personas, todo supervisado por su mano derecha, la italiana de Florencia Rosanna Gronchi.

“Es una cadena, si se rompe un eslabón, todo se rompe”, agrega la diseñadora que llegó al diseño de moda después de haberse iniciado en la pintura, que también incorpora a sus creaciones, apreciadas sobre todo en el extranjero.

En Panamá “hay rechazo a la moda indígena”, asegura antes de explicar orgullosa que su ropa la ha usado hasta la esposa del ex presidente estadounidense Jimmy Carter.

“Nadie es profeta en su país de producción”, zanja al explicar que su creación es una “simbiosis entre los étnico y lo moderno”, que describe como “moda humana”.

Para perpetuarlo, ha creado hace dos años la Fundación “Buscando tu Estrella”, dedicada a impulsar la artesanía para la exportación de productos textiles “made in Panamá” y preservar los recursos naturales.

Y es que a medida que las comunidades indígenas se occidentalizan, éstas van abandonando sus conocimientos artesanos ancestrales. Como las tres hijas de Nancy: ninguna de ellas ha aprendido a coser como la madre, la abuela, la bisabuela o la tatarabuela lo han hecho.

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