4 de Octubre día mundial de los animales. ¿Un día de reflexión?

Nunca en la historia el hombre había causado tanto sufrimiento a los animales como lo está haciendo en nuestros días: en las fábricas de producción masiva de animales, en los que las víctimas de la moderna industria de la carne son aprisionadas en espacios tan estrechos que por miedo y estrés terminan haciéndose daño mutuamente; en los transportes de animales, en los que la mercancía viva es ultrajada bárbaramente; en los mataderos, en los que los animales narcotizados insuficientemente vuelven a estar conscientes durante la matanza y mueren bajo infinitas torturas, perseguidos y cazados brutalmente en bosques y campos, por no hablar de las torturas especiales a las que son sometidos los animales en los laboratorios de los científicos (300 millones de animales por año en todo el mundo criados para fines de investigación porque los científicos son de la opinión de que los animales no poseen la capacidad de sentir), millones de toneladas de peces que padecen una dolorosa muerte por asfixia, en general un abuso del reino animal sin precedente.

Y todo esto mayoritariamente en países que pretenden tener una ética y una moral como fundamento de su legislación y que se sienten comprometidos ante los derechos humanos y la humanidad. Si los seres humanos queremos establecer una nueva relación con la naturaleza y los animales primeramente tendremos que preguntarnos cómo se ha llegado al menosprecio actual de los animales y a los abusos que reciben por parte del hombre.

Para ello habría que reconocer que una gran parte de culpa recae en las iglesias institucionales al interpretar las palabras bíblicas “Someteos la Tierra” de una forma egoísta y poco sensible, y también en filósofos como Descartes quien dijo entre otras cosas, que el chillido de dolor de los animales al ser matados podría compararse al chirriar de las máquinas.

Para muchos hombres el animal sólo es un objeto sin sentimientos que puede ser torturado, descuartizado y consumido, analizado, encarcelado y perseguido para nuestro propio beneficio, sin ver más allá. Por ello muchos animales son criados de forma cruel como mero producto en una cadena de producción: Las gallinas ponedoras, las vacas lecheras o los animales de matanza, para que el hombre caníbal pueda prepararse una comida al fin y al cabo a base de cadáveres. Pero aquel que conoce el sufrimiento de los animales y calla, el que apoya experimentos en animales o los ejecuta, el que cace, cargará su alma correspondientemente.

Mientras se siga matando animales, se les extraigan partes del cuerpo, se les amputen las extremidades y se les use para fines de experimentación, el hombre seguirá yendo a la “mesa del carnicero”, a la mesa de operaciones.

– Maité Valderrama
www.vida-universal.org

You must be logged in to post a comment Login