Biarritz corona el cine peruano, premios a Brasil, Chile y México

BIARRITZ, Francia (AFP) – La película “Dioses”, del peruano Josué Méndez, ganó el sábado el Gran Premio El Abrazo del Festival de Biarritz de Cines y Culturas de América Latina, en cuyo palmarés figuran también obras de cineastas de Brasil, Chile y México.

Josué Méndez obtuvo el máximo galardón del Festival con “Dioses”, una película mucho menos audaz formalmente que “Días de Santiago”, ópera prima con la que el cineasta obtuvo reconocimiento internacional.

En “Dioses”, Méndez pinta a la clase alta peruana, describiendo su vida lujosa y superficial y su hipocresía a través de una familia instalada durante las vacaciones de verano en su mansión junto al mar.

El segundo galardón del Festival, el Premio Especial del Jurado, fue para el brasileño Marcos Jorge por su película “Estómago”, una feroz parábola sobre el poder y “políticamente incorrecta”.

“Estómago” narra la historia de un cocinero que, a través de la cocina, en los restaurantes o en la cárcel, descubre los mecanismos que rigen la sociedad, que dar de comer es un verdadero poder y que, en el mundo, unos comen y otros son devorados.

“Estómago” es el primer largometraje de Marcos Jorge, artista conocido por sus instalaciones vídeo y autor de varios cortos y un documental.

Los premios de actuación fueron acaparados por Chile.

El premio a la Mejor Actriz fue compartido ex aequo por las chilenas Aline Kuppenheim y Manuela Oyarzún por sus interpretaciones en “La buena vida” de Andrés Wood, mientras su compatriota y compañero de reparto Roberto Farías recibió el premio al Mejor Actor.

Los tres actores fueron galardonados por sus interpretaciones en “La buena vida”, película coral en la que Andrés Wood sigue en sus vicisitudes diarias a varios habitantes de Santiago cuyas vidas se cruzan sin percibirse, cuenta sus anhelos y sus dolores, componiendo a través de ellos una pintura del enjambre humano que es toda ciudad.

El Premio del Público, que no es otorgado por el jurado sino por decisión de los espectadores, fue para la mexicana “Cosas Insignificantes”, ópera prima de Andrea Martínez, otra película coral.

“Cosas insignificantes” se articula alrededor de una caja en la que Esmeralda, una adolescente cuya vida está cargada de responsabilidades demasiado pesadas para su edad, guarda como un tesoro objetos triviales recogidos en cualquier parte.

Esos objetos remiten a las historias de la gente que los tuvo antes, cuyos destinos se cruzan de una manera u otra con el de Esmeralda. Para contarlos, Martínez quiebra el tiempo cronológico, volviendo una y otra vez a las mismas escenas para seguir el recorrido de los distintos personajes, para mostrar otra cara del prisma. Sus personajes son gente común y sus problemas son tratados por la directora con un tono próximo del melodrama.

El Abrazo del Cortometraje galardonó también una película mexicana, “El deseo” de Marie Benito.

El Premio del Documental recayó en “La sombra de don Roberto” del chileno Juan Diego Spoerer, pero el jurado otorgó también una mención a una obra brasileña, “Entre a luz e a sombra” de Luciana Burlamaqui.

“La Rabia”, de la argentina Albertina Carri, que muchos consideraban favorita, debió conformarse con un premio de consuelo, el premio paralelo otorgado por un jurado de jóvenes de distintos países de Europa invitados por el Festival.

Este mismo jurado dio su premio de cortometraje al paraguayo Pablo Lamar por “Ahendu nde sapukai”.

Finalmente el Premio Encuentros de Jóvenes Realizadores, que el Festival de Biarritz organiza para ayudar a realizar películas en proyecto, recayó en “De jueves a domingo”, de la chilena Dominga Sotomayor.

El jurado del 17º Festival de Biarritz de cines y culturas de América Latina fue presidido por la actriz francesa Elsa Zylberstein.

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