Empieza en Perú una de las principales procesiones de fe popular de América

LIMA (AFP) – La procesión del “Señor de los Milagros”, una de las mayores y principales manifestaciones de fe católica y religiosidad popular de América Latina cuyo culto se remonta al siglo XVII, inició este sábado en Lima el primero de sus seis recorridos anuales acompañado de miles de devotos.

Hombres y mujeres vestidos con túnicas moradas, el color de la penitencia según la tradición católica, acompañan la procesión rodeados de más de medio millar de agentes policiales, bomberos y paramédicos que brindan seguridad.

El primer recorrido es menor a dos kilómetros y empezó en el templo de Las Nazarenas, en el centro de Lima rumbo a la Catedral. La marcha es a paso de tortuga y se prolonga más de 10 horas.

Uno de los rasgos más notorios de la procesión es que la mayoría de fieles son negros y mestizos de origen modesto, que oran por salud y bienestar. Pocas veces se aprecia notoriamente a criollos o peruanos de origen español.

Durante el trayecto, cuadrillas de mujeres vestidas con mantillas blancas entonan cánticos religiosos y sostienen en sus manos rosarios y denarios que atenazan como si fuera su mayor tesoro mientras rezan en español.

También destacan las brigadas de sahumadoras, un total de al menos 700, que leen salmos a lo largo de la jornada. A ellas se suman bandas de músicos de las fuerzas armadas, cuyas marchas militares contribuyen a un ambiente surrealista.

Las calles se vuelven un mar humano, no hay vehículos, y los fieles aprovechan ello para diseñar, como parte de los ritos, alfombras de flores con figuras bíblicas como el apóstol Pablo este año.

“El Señor de los Milagros” es en realidad una enorme imagen que representa a Jesús crucificado pintado al óleo sobre un lienzo, y cuya singularidad es que se trata de un Cristo de piel morena.

La imagen es una copia del original y está colocada sobre andas de madera que pesan más de dos tonelada y son cargadas por cuadrillas de 36 voluntarios, que se alternan cada 15 minutos durante las más de 10 horas que dura la procesión. El domingo, la imagen vuelve a su templo.

La imagen original fue pintada por esclavos negros en 1688, sobre un muro del barrio limeño de Pachacamilla.

El nombre “Señor de los Milagros” nace de una leyenda urbana que señala que el muro fue lo único que quedó en pie tras un terremoto que devastó Lima, un mes de octubre a fines del siglo XVII.

Se dijo entonces que había sido un milagro y empezó toda la historia que hoy en día es, además, una de las más representativas expresiones culturales peruanas.

Es por ello que la procesión se concreta cada mes de octubre, cuando el imaginario popular relaciona ese mes primaveral en Perú con desastres naturales, como los terremotos que “la ira de Dios envía como castigo a los peruanos”.

Los científicos en Lima llevan años explicando que no existe relación entre clima y temblores, y menos que el calendario fije antojadizamente el mes de octubre para que la tierra libre su energía. Curiosamente, las estadísticas señalan que los más letales terremotos golpearon Perú en octubre.

“Por eso, mejor que Dios nos coja confesados”, asegura un fiel.

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