Hermes propone una moda a la mexicana y Kenzo se inspira en la botánica

PARIS (AFP) – La sensualidad de Naomi Campbell, que se contoneó sobre una alameda de arena y cáctus, ensalzó el vestuario de flecos, sombreros y rayas de colores de estilo mexicano propuesto el sábado en París por Hermes, en contraste con la colección de Kenzo, salida del carné de un botánico.

Para Hermes, Jean Paul Gaultier presentó su colección de prêt-à-porter femenino para la primera verano 2009 en una tienda de campaña plantada cerca del museo del Quai Branly, en la Ciudad de la Luz.

Naomi Campbell y la ex modelo Stéphanie Seymour deslumbraron con varios pases al público, al que la Diosa de Ebano lanzó su sombrero.

Con un puro apagado entre los dedos, sus cárdigans-poncho de color arena, sus pantalones o chaquetas con flecos y sus largas y holgadas blusas inmaculadas, las mujeres de Hermes parecían preparadas para afrontar el desierto de Nuevo México.

El negro se apoderaba de los vestidos de muselina y las rayas resplandecientes iluminaban las chaquetas o los vestidos largos con botones hasta los pies.

“El mundo entero es un cáctus” cantaba Jacques Dutronc en la banda sonora mientras Jean-Paul Gaultier, con un puro en sus labios y tocado con sombrero, saludaba corriendo al público.

Kenzo, por el contrario, apostó por flores, mariposas y follaje descolorido en una colección, que había que disfrutar como quien hojea el carné de un botánico para ver algo así como el recuerdo trasnochado de largos paseos soleados.

Su atractivo era sutil. De los libros gigantes de tonos pasteles apilados en un extremo del podio salían mujeres con vestidos ligeros, estampados con flores y motivos vegetales, con combinaciones de seda, con vestidos de muselina redondos y blancos como burbujas.

Las transparencias se superponían, los pequeños gabanes también parecían dobles. Los vestidos de punto llevaban prendidas flores bordadas y los de ganchillo, a criaturas sin identificar incrustadas.

Es un “recuerdo de un día de verano”, declaró el estilista de Kenzo, el italiano Antonio Marras, en una nota. Esta mujer no es una mujer, es una “niña llamada Alicia”, que “hace un viaje maravilloso”.

Al final del viaje, varios libros gigantescos se entreabrieron y las mariposas parecían alzar el vuelo. Muchos de los invitados se levantaron de un brinco para inmortalizar el momento con las cámaras de sus teléfonos móviles.

John Galliano transportó a sus espectadores a un paisaje menos idílico: a talleres de reparación de la empresa de transporte público de París.

La extravagancia del creador británico se refugia en los peinados y los sombreros, la colección en sí permanece sobria. Firma vestidos transparentes, con aplicaciones de flores, bordados o volantes.

Juega con los volúmenes, en especial con un abrigo verde lechuga de anchas mangas o una chaqueta multicolor.

Por último, la estilista británica Hannah MacGibbon presentó su primera colección para la marca Chloé, que conoce muy bien por haber trabajado en ella desde 2001 hasta 2006. Propuso un vestuario cómodo que da preferencia a las prendas holgadas, con mucha soltura, que confieren un estilo informal para una feminidad sin pretensiones.

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