Por acabar con la injusticia

Mientras naves cada vez más grandes y lujosas se aprestan para atracar en el puerto de Valparaíso con más de 140 mil turistas interesados en recorrer los bellísimos paisajes del sur de Chile, el armador chileno Constantino Kochifas advierte al gobierno de Michelle Bachelet que si no iguala las condiciones en que trabajan los trasatlánticos con las de los barcos chilenos, habrá paros portuarios y tomas marítimas de Puerto Montt a Magallanes.

Y es que al naviero Kochifas no le parece justo, que mientras los barcos chilenos deben pagar impuesto por todas las pequeñas cosas que venden a bordo, con los extranjeros se hace la vista gorda y con el pretexto de sus ventas se realizan cuando navegan fuera del territorio chileno, no pagan un centavo de impuestos; y eso que tienen casinos a bordo y venden obras de arte, ropa de marca, perfumes y joyas de altos precios.

Y tampoco pagan nada por usufructuar de las maravillas de fiordos y glaciares de este país; ya que si no existieran difícilmente tendrían sus naves llenas de pasajeros.

La temporada de cruceros se abre las primeras semanas de la primavera austral que acá empieza en septiembre; y dura hasta el verano, que termina en marzo; porque las estaciones son en este hemisferio sur, al revés de las nuestras en México, debido a que como saben ustedes estamos situados en el Hemisferio Norte.

Este año llegarán a Chile 49 enormes barcos, transportando un promedio de 2 mil 500 pasajeros por buque. Los turistas de crucero permanecen en los puertos de destino que son Valparaíso, Talcahuano, Valdivia, Puerto Montt, Chacabuco, y Punta Arenas, alrededor de siete horas por puerto, lapso en el que visitan los atractivos de las diferentes zonas

El capitán Kochifas es un chileno descendiente de griegos muy singular. Enamorado del mar y con una voluntad a toda prueba, cuando los primeros trasatlánticos comenzaron a llegar a Chile, decidió transformar el Skorpios I, que era un barco de carga para que diera servicio de turismo.

Pero la época no le fue propicia y la crisis económica por la que Chile y el mundo pasaban, impidieron su éxito.

Decidido, este hombre que fundó la naviera turística Skorpios que hoy cuenta con tres barcos, controla también una compañía de transportes marítimos de carga.

Sus inicios no fueron nada fáciles; empezó a trabajar en el mar a los trece años, cuando cansado de caminar descalzo por falta de zapatos para recorrer a pie 16 kilómetros cada mañana, decidió dejar el colegio.

Comenzó limpiando mejillones y marisqueando para ayudar a su padre, quien siempre insistía en el ahorro para poder hacerse de una lancha.

Lo lograron a los dos años de que los cinco hermanos y el padre se mataran trabajando; y Constantino inició así su vida de empresario, descubriendo poco después para el turismo la laguna San Rafael; en la que además de la hermosura vio una oportunidad de negocio.

Y sigue vigente; porque ahora a los 77 años es además de dueño, capitán del Skorpios III que hace uno de los más hermosos viajes que pueda uno imaginar recorriendo la ruta de los antiguos indígenas Kawéskar por ventisqueros y fiordos.

Viajes en los que además de comer riquísimo, los pasajeros tienen la oportunidad de admirar especies marinas como la de los lobos de mar; y admirar seis o siete glaciares.

El capitán Kochifas tiene en el honor de que uno de esos glaciares lleve su nombre; y sigue por supuesto interesado en agrandar el negocio.

Pero antes quiere saber, si el Tribunal de la Libre Competencia falla a favor de igualar las condiciones de los cruceros turísticos chilenos con las que rigen a los internacionales, que gozan de franquicias tributarias.

Y dice que si el Tribunal no lo hace, los navieros chilenos endurecerán las medidas para forzar que la situación sea equitativa.

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