Sobresale entre los narradores de novela histórica Martín Luis Guzmán

México, 5 Oct (Notimex).- En el marco de los festejos del
Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución
Mexicana, recientemente se dio una charla en esta capital, donde se
consideró la obligación de buscar “aquello que no se ha dicho y que
hoy permanece oculto en los textos y la escritura misma de las
obras”.

Al respecto, el dramaturgo Flavio González Mello criticó la
forma que en inició la lucha de la Independencia de México, así como
su consumación y se pronunció por revisar la figura de algunos de los
caudillos participantes.

Sobre este tema, señaló que la historia deja de ser bronce para
convertirse en piel, carne e ideas.

Por espacio de una hora y media, los ensayistas se refirieron
también a las historias que autores de la talla de Víctor Hugo y
Martín Luis Guzmán abordaron en sus novelas.

Reconocido por su actividad política y literaria, el escritor
mexicano Martín Luis Guzmán, nació el 6 de octubre de 1887 y dejó al
mundo de las letras un importante legado, del que sobresalen las
novelas “La sombra del caudillo” y “El águila y la serpiente”.

La ciudad de Chihuahua, en el estado del mismo nombre, lo vio
nacer, pero antes de cumplir su primer año de edad, su padre, militar
de carrera, fue trasladado a la Ciudad de México como instructor de
caballería en el Colegio Militar.

Sus primeros estudios los realizó en una escuela religiosa,
donde la enseñanza incluía en un alto porcentaje el estudio del
catecismo. Este ambiente influyó para que en el escritor naciera una
inclinación sacerdotal.

No obstante, su padre al enterarse de este hecho, decidió
proporcionarle al niño otra opción que le abriera un mundo nuevo, por
lo que Martín Luis Guzmán fue inclinado hacia la lectura.

Así, comenzó a explorar cuentos infantiles, obras de los autores
románticos y todo tipo de textos literarios, de modo que al entrar a
la adolescencia, la visión de la vida para el futuro escritor era muy
diferente a la religiosa.

Tiempo después, su padre volvió a ser trasladado, ahora al
puerto de Veracruz, con el cargo de subdirector de la Escuela Naval.
En el puerto, Guzmán ingresó en la escuela “Francisco Javier
Clavijero”, cuya enseñanza era laica y gratuita.

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Sobresale entre los/dos/gratuita.
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A los 14 años, editó su primer periódico, “La Juventud”, y años
más tarde regresó a la Ciudad de México, donde ingresó a la Escuela
Nacional Preparatoria, institución que agudizó su interés en el
estudio de las ciencias y en la defensa de la enseñanza laica.

En 1908 comenzó a trabajar en la redacción del periódico “El
Imparcial” e ingresó a la Escuela Nacional de Jurisprudencia; sin
embargo, sus estudios de Derecho fueron interrumpidos al ser
designado representante en el Consulado de Phoenix, Arizona.

Al estallar la Revolución Mexicana, en 1910, el padre del
escritor combatió al lado del ejercito federal, en uno de las
batallas fue herido y antes de morir le indicó a su hijo el sendero
político que debía seguir.

Tras este hecho, Guzmán se unió al maderismo y participó de
manera activa en varias manifestaciones que exigían la renuncia del
dictador Porfirio Díaz.

Derrocado Díaz y con Francisco I. Madero en la Presidencia,
Guzmán trabajó como bibliotecario en la Escuela Nacional de Altos
Estudios y posteriormente fue profesor en la Escuela Superior de
Comercio.

En 1913 obtuvo el título de abogado en la Escuela Nacional de
Jurisprudencia. En febrero de ese mismo es asesinado Francisco I.
Madero, por lo que el usurpador Victoriano Huerta, general, tomó el
control de la Nación.

Ante estos hechos, Martín Luis Guzmán se vio forzado a huir al
norte del país y en noviembre de 1913 se unió a los carrancistas y
luego pasó a las fuerzas del general Francisco Villa, de quien fue
asesor político.

Con la derrota de Huerta y la división que surgió entre los
jefes revolucionarios, Guzmán tuvo el encargo de entrevistarse con
Venustiano Carranza en la Ciudad de México, pero

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