Vigentes, los murales de José Clemente Orozco: Luque.

México, 5 Oct (Notimex).- Para el maestro José Luque, la pasión
del muralista José Clemente Orozco por el arte se manifestó cuando a
los siete años, se mudó con su familia a Ciudad de México, donde pudo
conocer el trabajo de José Guadalupe Posadas.

En una conferencia magistral donde proyectó seis murales de ese
artista mexicano en su tamaño natural, Luque, experto en arte
latinoamericano, señaló que después de estudiar agricultura y
arquitectura, se dedicó a pintar. Sus estudios los realizó en la
Academia de San Carlos, donde se acentuaban las fórmulas europeas.

Citó que el grupo de estudiantes llamado el Centro Artístico,
conducido por Dr. Atl, presionó al gobierno para permitir los murales
públicos, pero la idea nunca se llevó a cabo. Mientras realizaba
trabajos satíricos para Dr. Atl, la vanguardia soportó la guerra
civil mexicana, que dejó una huella en él.

“Orozco tuvo que estar varios años en los Estados Unidos. Volvió
en 1920 y disfrutó el auspicio del gobierno de Alvaro Obregón
(1920-24). La mayoría de los murales famosos de la Escuela Nacional
Preparatoria fueron hechos por él. Cuando el apoyo del gobierno fue
retirado en 1927, Orozco volvió a Estados Unidos”.

En esa nación pintó murales en Pomona, California, Nueva York y
Dartmouth. Viajó a Europa en 1932 y volvió a México en 1934. “Fue
entonces cuando su grandeza se estableció y de ahí en adelante
trabajó sobre muchos murales”, algunos de los cuales son conocidos en
el mundo”.

Por ejemplo, mencionó a los de la Universidad Nacional, del
Palacio de gobierno en Guadalajara y los del Hospicio Cabañas. “Sus
murales se caracterizan por temas más universales, arrolladores y
monumentales, comparados a los de sus colegas, cuyos temas son más
bien nacionalista o propagandistas”, adujo.

En el caso de los murales pintados en el Hospicio Cabañas, por
el jalisciense Orozco, recordó que en 1937 fue invitado por el
gobierno tapatío para pintar la antigua capilla y, desde entonces, se
convirtieron en un atractivo artístico y cultural para los miles de
visitantes que recibe ese recinto al año.

“Su trabajo fue terminado en 1939 y de acuerdo con la crítica
internacional y los expertos en pintura mural, la obra de ese artista
mexicano ha trascendido el tiempo y las fronteras, para llegar a ser
considerada una de las mejores obras de arte dentro de la producción
total del siglo XX”, puntualizó.

Luego se refirió al paso de Orozco por la Academia de San
Carlos, formación influenciada por la Academia Florentina. De esta
idea que se transmite a través del tiempo, se leen dos vertientes. La
primera, que los artistas ocultaban, enmascaraban o velaban el
sentido real de sus obras.

En apariencia eran imágenes de lectura sencilla, pero siempre
tenían un doble fondo, dijo, y se habla de que era un triple velo el
que debía cubrir las obras. El otro aspecto es la elaboración de un
programa, y se refiere a que había una historia que contar.

“En ese tiempo, le encargaban a un pintor una obra, y él decía
de la historia que iba a hablar en el recinto. Seleccionaba los
elementos muy complejos simbólicos y nos iba contando la historia en
varias obras. El muralista está dentro de los autores famosos, cuyas
obras tienen una vigencia que nos permite que los sigamos
interpretando de diferentes maneras”, concluyó.

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