A los 77 años, Desmond Tutu no tiene intención de callarse

CIUDAD DEL CABO (AFP) – Sus críticas afiladas le valieron el apodo de “obispo villano” y acusaciones de “amnesia selectiva”, sin conseguir que, a sus 77 años, el sudafricano Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz, deje de denunciar los males de su país, gobernado por un partido que ostenta una mayoría aplastante.

El premio Nobel de la Paz de 1984, que celebrará el martes su cumpleaños con el ex presidente estadounidense Jimmy Carter en Chipre, considera que Sudáfrica “necesita de verdad una oposición viable”, capaz de representar una alternativa al Congreso Nacional Africano (ANC).

“No tenemos nada de eso hoy día y quizá no sea bueno”, destacó en una entrevista con la AFP, acordada dos semanas después de la dimisión del presidente Thabo Mbeki, obligado a renunciar por el mayoritario ANC, el ecléctico partido surgido de la lucha contra el apartheid.

Según el ex arzobispo de Ciudad del Cabo, su viejo amigo e icono de la lucha contra la segregación, Nelson Mandela, se ha sentido “herido por algunas de las cosas que se han producido después de que abandonara el poder”.

Mbeki sucedió a Mandela en 1999. Aunque bajo su presidencia la primera economía del continente ha crecido fuertemente, los más pobres le reprochan no haber hecho lo suficiente para corregir las injusticias heredadas del apartheid.

Catorce años después de las primeras elecciones multirraciales, el 43% de los sudafricanos sigue sobreviviendo con menos de dos dólares al día, el desempleo afecta sobre todo a la población negra y la sanidad pública se ha deteriorado.

Desmond Tutu, considerado como la última de las grandes autoridades morales del país, denuncia también los excesos de algunos aliados de la nueva dirección del ANC, que desde diciembre encabeza el populista Jacob Zuma.

El premio Nobel de la Paz nunca ha escondido su escepticismo hacia Zuma, implicado en un asunto de corrupción que remonta a 1999.

Recientemente, se dijo “muy perturbado” por la decisión del todopoderoso ANC de forzar la dimisión del presidente Mbeki, sucedido por Kgalema Motlanthe.

Hasta tal punto que Tutu declaró el domingo al diario Sunday Times que no votaría en las elecciones generales de 2009 si se organizaran enseguida. “Sería muy infeliz de no votar”, añadió.

Pero Tutu tampoco ha dudado en censurar a quienes los dirigentes sudafricanos no quieren criticar en público. En junio, equiparó al presidente de Zimbabue Robert Mugabe, de 84 años, 28 de ellos en el poder, a “una especie de Frankenstein”.

Su hiperactividad se explica en parte por el sentimiento de ser un superviviente. De niño, Desmond Tutu superó la poliomelitis. Cuando era adolescente, pasó 20 meses en el hospital, y más recientemente sufrió un cáncer de próstata. Hoy, define su vida como un “bonus”.

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