.Brilló siempre inteligencia del físico danés Niels Bohr.

México, 6 Oct (Notimex).- El físico danés Niels Henrik David
Bohr, nacido en Copenhague el 7 de octubre de 1885 y quien realizó
importantes contribuciones para la comprensión de la estructura del
átomo y la mecánica cuántica, demostró siempre ser poseedor de una
gran inteligencia.

A inicios del siglo XX, los estudios de Física en la Universidad
de Copenhague eran de muy alta calidad, a tal grado que uno de los
profesores quedó extrañado ante la insólita respuesta de uno de sus
estudiantes: Niels Bohr.

El examen consistía en calcular la altura de un edificio con la
ayuda de un barómetro, instrumento que, como es bien sabido, sirve
para determinar la presión atmosférica.

Niels recomendó subir a la azotea del edificio, atar una cuerda
larga al barómetro, dejarlo colgar hasta la calle, marcar el punto
superior de la cuerda y, finalmente, medir la distancia entre ese
punto y el del anudamiento con el barómetro.

La duda del profesor era que, aunque la respuesta era correcta,
no demostraba que el alumno tuviese adecuados conocimientos de
física. Cualquier calificación podría ser inadecuada.

Aunque pensó en suspenderlo, mejor decidió consultar el caso con
un gran científico, Sir Ernest Rutherford, padre de la física nuclear
y Premio Nobel de Química en 1908, cuya investigación se realizó en
la Universidad de Manchester.

Sir Rutherford sugirió al profesor que le diese otra oportunidad
al alumno y en ella, en presencia del propio Rutherford, le dieron al
alumno seis minutos para que respondiese a la misma pregunta, pero
con la condición de demostrar sus conocimientos físicos.

Durante los primeros cinco minutos permaneció totalmente
inactivo y luego, al preguntarle si deseaba marcharse, contestó que
su dificultad era la de encontrar la mejor respuesta entre las muchas
existentes.

Niels explicó, entonces, que desde la azotea del edificio se
dejara caer el barómetro y se midiera el tiempo de caída y, a
continuación el cuadrado de ese valor debía multiplicarse por el
valor de la gravedad y dividirlo en dos. El valor resultante será la
altura, dijo.

Ante esta insólita pero acertada y física respuesta, Rutherford
sugirió que le diesen la nota más alta pero, intrigado, le preguntó
al estudiante por las otras posibles respuestas. Y el estudiante le
fue explicando las cinco soluciones acertadas al cuestionamiento.

Sigue
Brilló siempre. dos. cuestionamiento.

Niels Bohr sorprendió a Rutherford por su versatilidad de
conocimientos y astucia, de manera que posteriormente trabajaría con
él y publicaría su célebre modelo atómico en 1913, lo que lo
introdujo a la teoría de las órbitas cuantizadas, y obtuvo el premio
Nobel de Física en 1922.

Bohr obtuvo este premio debido a su trabajo sobre la estructura
atómica y la radiación, base de la física atómica y nuclear modernas.

Niels Henrik David Bohr, su nombre completo, estudió en la
Universidad de Copenhague consiguiendo un doctorado en 1911, año en
que, con una beca y muchos sueños por delante, viajó a Inglaterra
para estudiar en Cavendish Laboratory de Cambridge, en donde pasó
seis meses.

Con entusiasmo y gran ilusión por ver traducida del danés al
inglés su exhaustiva tesis de doctorado acerca de los electrones,
Bohr trabajó bajo la dirección de Joseph John Thompson. Sin embargo,
al mostrar éste poco interés en el trabajo de David, lo orilló a
Marcharse en 1912, hacia la Universidad de Manchester.

Una vez ahí, el físico teórico trabajó sin descanso en la
investigación de la radioactividad y de modelos atómicos con Ernest
Rutherford, con el ansia de enseñar esos temas en Dinamarca cuando
regresara.

De esa investigación surgió una gran amistad entre los
estudiosos pues, aunque en personalidad muy distinta, su vocación e
ingenio los unió en un viaje por el mundo de la física que resultó en
grandes descubrimientos.

De acuerdo con amigos cercanos a Bohr, mientras Rutherford
vociferaba al hablar, el premio Nobel lo hacía

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