Enfrenta el Vaticano crisis financiera sin visos de lograr mejoras

Por Andrés Beltramo Alvarez.

Ciudad del Vaticano.- La crisis financiera internacional no respetó ni siquiera al Vaticano, cuyos “números rojos” lo han obligado a aplicar emergentes medidas financieras y laborales para equilibrar sus arcas.

Luego que en 2007 la sede católica registró un déficit de poco más de nueve millones de euros (unos 14 millones de dólares), “los resultados del primer periodo de 2008 son preocupantes y no inducen al optimismo”, según el Vaticano.

Para afrontar las dificultades presupuestales, los administradores del Estado vaticano recortaron bonos a empleados, establecieron nuevos criterios para la contratación de trabajadores y pidieron austeridad a sus mandos medios.

De acuerdo con un reporte confidencial revelado esta semana, las autoridades del gobierno central de la Iglesia Católica –siguiendo el consejo de especialistas financieros- compraron en los últimos meses una fuerte suma en oro.

Ante la volatilidad de los mercados, la sede católica decidió adquirir un total de 19 millones de euros (27.3 millones de dólares) de ese metal precioso, lo que corresponde a cerca de una tonelada en lingotes.

Según el documento, el Vaticano dispondría de un total de 340 millones de euros en efectivo (496.35 millones de dólares), además de 520 millones de euros (747.34 millones de dólares) en acciones y obligaciones.

Este último rubro hace vulnerables los manejos financieros vaticanos ante la crisis internacional, ya en 2007 el presupuesto dado a conocer por la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) había dado cuenta de ello.

El balance anual correspondiente a ese periodo, dado a conocer en junio pasado, mostró la caída de beneficios por “la brusca y acentuada inversión de tendencia en la fluctuación de los tipos de interés, sobre todo del dólar estadunidense”.

Pese a la creencia generalizada de que el Vaticano es un Estado rico, los números hablan más bien de un presupuesto modesto.

El año anterior, la sede católica tuvo ingresos por 236.7 millones de euros (372.6 millones de dólares), mientras que sus egresos sumaron 245.8 millones de euros (386.9 millones de dólares).

Los “números rojos” no se presentaban en las arcas de Roma desde año 2003, y entre 2004 y 2006 se obtuvieron sustanciales beneficios financieros, mientras que ahora los “tiempos malos” obligaron a establecer ajustes administrativos.

Ante el actual panorama, el Vaticano decidió la renovación de sus políticas y, sobre todo, modificó en los últimos meses la situación laboral de varios cientos de empleados de bajo y medio rango en la Curia Romana, lo que provocó el malestar de los afectados.

En noviembre de 2007 se anunció un nuevo sistema de “meritocracia” laboral. El operador de la iniciativa fue el cardenal Atilio Nicora, presidente de la APSA, quien ideó un “tabulador” de 10 categorías de sueldos, según los niveles de los trabajadores.

La medida fue percibida en un principio como una ventaja, pero el gusto duró poco, sobre todo cuando los empleados vieron desaparecer de sus recibos de sueldo apoyos por conceptos históricos que ahora les eran cancelados.

El plan, que fue resultado de una minuciosa revisión y un rígido esquema de ahorro, generó enojos, malestares y críticas de los empleados de la oficinas.

Además, algunas de las decisiones tomadas para ahorrar terminaron afectando a los mismos trabajadores cuya situación pretendían mejorar, creando malestares innecesarios en la burocracia religiosa.

A esta medida se sumaron otras como, por ejemplo, ordenar a todos los jefes de los ministerios del Vaticano que no contrataran a empleados laicos con familia para evitar un futuro pago de pensiones.

Las pesimistas previsiones para 2008, pese a las medidas tomadas por las autoridades vaticanas, muestran un panorama poco halagueño para la economía de la sede católica, que no ha podido sustraerse a la crisis financiera internacional.

NOTIMEX/

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