¿A mí, quién me rescata si me quedo sin dinero?

Por Francisco Trujillo.

Dallas.- Devora Tobar, una oficinista y madre soltera de 41 años, dice no preocuparse por la crisis financiera que asola a Estados Unidos, porque está demasiado ocupada tratando de resolver su propia crisis económica.

Para ella, el rescate financiero de 700 mil millones de dólares a las instituciones financieras en Wall Street, resulta ajeno, a pesar de ser el mayor rescate público de la empresa privada de la historia.

“A mí no me va a favorecer en nada. No creo que un solo dólar venga a ayudarme a pagar mi renta”, sostuvo.

Tobar afirma que no tiene ninguna esperanza de que el gigantesco plan de rescate ayude a cambiar la situación actual de crisis económica que atraviesan ella y millones más de estadunidenses “de la calle”.

“En verdad, no le he dedicado mucho a escuchar de esto (el plan de rescate). Yo estoy preocupada porque me alcance, estoy preocupada sobre la vida aquí, no sobre lo que ocurre en otros lados”, asume resignada.

Pero “si he pensado a veces en la cantidad que se dice que se va a usar, 700 mil millones de dólares. Me da lástima que se gaste tanto dinero, cuando la gente necesita tantas cosas, en educación, en salud”, agrega.

“Me sorprende lo fácil que se aprobó, yo pensé que esto iba a estar dando vueltas un rato, pero fue muy rápido. No creo que hubiera sido así de fácil si se hubiera pedido ese dinero para las necesidades de la gente”, dice al filosofar sobre el tema.

La mujer explica lo que a ella le preocupa es programar cuidadosamente cada uno de sus gastos para poder mantener su hogar con el salario de dos mil 100 dólares al mes que percibe como oficinista en una agencia de bienes raíces.

“Si me quedo sin dinero, a mí nadie me va a rescatar”, afirma contundente.

“Salir con los gastos del mes es un reto”, señala la mujer que vive en un apartamento de dos recámaras en compañía de su madre y de su hija de 12 años de edad.

“Si al final del mes, todas las cuentas están pagadas y aun me queda un dólar, entonces me siento muy feliz, pero es algo que cada vez está siendo más difícil”, indica Tobar, quien inmigró de Panamá a Estados Unidos cuando era adolescente.

Tobar dice que cada vez paga más por todo. “Hace tres meses me subieron la renta de 800 a 950 dólares; los alimentos suben cada semana, la gasolina también y cuando llegamos a comprar ropa, sólo lo hacemos si esta de oferta”, cuenta.

Asegura que desde hace dos años se ha visto forzada a adoptar una fuerte disciplina para poder hacer que le alcance el dinero que gana.

“No hay fugas, sólo se compra o gasta en lo necesario; vamos a un parque público en vez de ir al cine; hago pizza en la casa en vez de comprar una”, refiere.

“El gobierno debería hacer lo mismo. No andar gastando tanto dinero de los contribuyentes para salvar grandes empresas privadas porque él tiene nuestro dinero y a la mejor luego nos lleva a todos a la quiebra”, dice sin esperar réplica del reportero.

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